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Por qué el Sol se ve rojo cuando hay incendios forestales

Durante los incendios que han afectado a España este verano, muchas personas han visto el Sol teñirse de un rojo intenso. El fenómeno tiene una explicación física conocida desde hace más de un siglo.

Cuando el humo de un incendio se acumula en la atmósfera, el Sol puede adquirir un tono rojo o anaranjado muy marcado. No se trata de una rareza atmosférica, sino de un fenómeno óptico que los científicos explican a través de dos procesos conocidos: la dispersión de Rayleigh y la dispersión de Mie.

Sol en incendio | Pexels - David Kanigan

¿Qué es la dispersión de Rayleigh?

Es el mismo fenómeno que explica por qué el cielo se ve azul en un día despejado. Fue descrito por el físico británico Lord Rayleigh, quien ganó el Premio Nobel en 1904. La luz del Sol contiene todos los colores del espectro, cada uno con una longitud de onda distinta: el azul y el violeta tienen ondas cortas, mientras que el rojo y el naranja tienen ondas largas. En un cielo limpio, las moléculas de aire dispersan mucho más las ondas cortas, por eso vemos el cielo azul.

¿Y la dispersión de Mie?

Este segundo fenómeno, descrito por el físico alemán Gustav Mie a comienzos del siglo XX, explica lo que ocurre cuando las partículas en el aire son más grandes, como el polvo, el agua o el humo. Cuando hay mucho humo en el ambiente, las partículas más finas siguen bloqueando el azul (por Rayleigh), mientras que las más gruesas, como la ceniza, difuminan y opacan el resto de la luz. El resultado es un Sol más apagado y de un rojo mucho más profundo.

Por qué el humo cambia el color del cielo

Durante un incendio forestal se liberan grandes cantidades de humo y ceniza que alteran la composición del aire. Estas partículas, al ser más grandes que las moléculas normales, bloquean con más fuerza los colores de onda corta (azules y verdes) y dejan pasar con mayor facilidad los de onda larga (rojos y naranjas). Por eso, especialmente al amanecer o al atardecer (cuando la luz atraviesa una capa más gruesa de atmósfera), el Sol se ve más rojizo de lo habitual.

Mientras más densa y fina sea la capa de humo y ceniza, más intenso será el efecto. Este mismo principio explica por qué las erupciones volcánicas, las tormentas de arena o la contaminación urbana también generan atardeceres de colores inusuales.