CURIOSIDADES DE LA CIENCIA

No todas las horas del día son iguales: ¿cuándo es más probable morir?

La ciencia ha identificado patrones sorprendentes sobre el momento del día en que el cuerpo es más propenso a fallecer.

La ciencia todavía no puede predecir el momento exacto en que una persona va a morir, pero la estadística sí revela patrones sorprendentes sobre cómo el paso del tiempo afecta al cuerpo humano.

Según distintos análisis estadísticos, la hora más habitual de defunción se concentra alrededor de las once de la mañana. La explicación estaría en el reloj biológico, que no solo regula funciones como el sueño o el apetito, sino también el momento en que el organismo deja de funcionar.

Un estudio publicado en la revista Nature analizó cómo varían a lo largo del día las proteínas que controlan el ritmo cardíaco. Los investigadores observaron que estas fluctuaciones podrían explicar por qué el riesgo de sufrir una muerte súbita por insuficiencia cardíaca no es el mismo a cualquier hora, sino que tiende a concentrarse en ciertos momentos de la jornada.

La genética también tendría un papel relevante en este proceso. Las personas cuyo perfil genético las hace dormir y despertar más tarde presentarían, en promedio, una hora de fallecimiento también más tardía. Es el caso de quienes tienen el genotipo G-G, cuya hora media de muerte se ubicaría cerca de las seis de la tarde.

A esto se suma la influencia de la época del año: durante los meses más fríos, las probabilidades de fallecer aumentarían de forma considerable, posiblemente asociadas a enfermedades respiratorias y cardiovasculares más frecuentes en invierno. Incluso existen fechas puntuales, como el propio cumpleaños, en que el riesgo estadístico se eleva, aunque en este caso la explicación no tendría relación con el reloj biológico, sino con otros factores como el estrés o los hábitos asociados a la celebración.

Comprender estos patrones no solo resulta curioso: también ayuda a entender mejor cómo el cuerpo humano funciona en sintonía con ciclos que muchas veces pasan desapercibidos.