UNA MUTACIÓN EN LA PROTEÍNA F

Tres bebés desarrollan bronquiolitis en España por una variante del VRS que puede afectar a la protección: ¿es grave?

Dos de los menores tuvieron que ser hospitalizado y uno de ellos desarrolló una bronquiolitis grave que requirió ingreso en la UCI y asistencia respiratoria.

Bebé con chupete visitando al médico rawpixel.com para Freepik

El virus respiratorio sincitial (VRS) vuelve a estar en el foco con el inicio de la temporada de bronquiolitis. Investigadores del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) han detectado en España tres casos de bebés infectados por una variante del virus capaz de escapar parcialmente al efecto del nirsevimab, el anticuerpo que se administra para prevenir las formas graves de la infección.

Los tres casos se produjeron durante la temporada 2025-2026 y están relacionados con una mutación en la proteína F del VRS-B, que es precisamente la zona a la que se dirige el nirsevimab.

Esta alteración puede hacer que el virus sea menos susceptible al efecto del anticuerpo. Dos de los menores tuvieron que ser hospitalizados pese a haber recibido la protección y uno de ellos desarrolló una bronquiolitis grave que requirió ingreso en la UCI y asistencia respiratoria. Los tres pequeños superaron la infección.

Esto no significa que el tratamiento ya no funcione. Los investigadores insisten en que estos tres casos no ponen en duda la eficacia general del nirsevimab. Se trata de un número muy reducido de infecciones y, hasta ahora, la protección sigue siendo efectiva frente a la gran mayoría de los casos de VRS.

¿Qué es la bronquiolitis y cuáles son sus síntomas?

La bronquiolitis es una infección de las vías respiratorias pequeñas de los pulmones que afecta principalmente a bebés y niños menores de dos años. En la mayoría de los casos está causada por virus, y el VRS es el principal responsable.

Los primeros síntomas suelen parecerse a los de un resfriado, con mocos, congestión nasal, tos y algo de fiebre. Después, algunos bebés pueden presentar respiración más rápida o dificultad para respirar, pitidos en el pecho y problemas para comer o beber.

Hay que prestar especial atención si el bebé respira con mucha dificultad, se le hunden las costillas al respirar, hace pausas respiratorias, está muy decaído o tiene problemas para alimentarse. En estos casos es importante buscar atención médica.