SALUD
El truco para saber si los huevos que compraste están contaminados con salmonela
Tras una alerta sanitaria en Estados Unidos, te contamos cómo identificar si un huevo puede representar un riesgo para tu salud.
La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) emitió una alerta sanitaria tras detectar varios casos de salmonela vinculados al consumo de huevos. Aunque el brote ya está bajo control y el producto fue retirado del mercado, la situación sirve como recordatorio de por qué conviene saber identificar un huevo en mal estado antes de consumirlo.
Qué pasó en Estados Unidos
Según informó la FDA, un brote de salmonela asociado a huevos provocó cerca de cien casos en 17 estados del país, con 26 personas hospitalizadas. No se han reportado muertes. Las investigaciones apuntan a que los huevos distribuidos por la empresa Midwest Poultry Services serían el origen de la contaminación. Los productos se comercializaron bajo distintas marcas, entre ellas Country Morning, Cal-Maine Sunups, Brookshire's, Simple Truth y Kroger, y ya fueron retirados de los supermercados donde se vendían.
Cómo se contamina un huevo
Las gallinas y otras aves de corral pueden ser portadoras de la bacteria salmonela, que puede llegar al huevo de dos maneras: desde el exterior, por contacto del cascarón con heces u otros elementos del ambiente, o desde el interior, mientras el huevo aún se está formando dentro del ave, antes de que se complete la cáscara.
Cómo saber si un huevo está en mal estado
Antes de romperlo, existe una forma sencilla de comprobar si un huevo sigue fresco: la prueba de flotación. Solo hay que llenar un vaso grande con agua fría y sumergir el huevo.
- Si se hunde y queda acostado en el fondo, está fresco.
- Si se hunde pero queda de pie o inclinado, ya no está en su punto óptimo, pero todavía se puede comer.
- Si flota, significa que está en mal estado y no debe consumirse.
Ya al romperlo, hay otras señales a las que prestar atención: el olor no debería ser fuerte ni desagradable, y la cáscara no debería tener manchas, grietas ni sentirse pegajosa. Si la clara se ve de un color distinto al habitual, turbia, verdosa o rosada, es mejor no consumir el huevo. Lo mismo aplica si la yema está demasiado líquida o si aparecen manchas oscuras o puntos extraños, señales que pueden indicar moho o contaminación.
Cómo conservar los huevos de forma segura
Algunas recomendaciones simples pueden ayudar a mantener los huevos frescos y reducir el riesgo de contaminación:
- Guardarlos en el refrigerador, no en la puerta, ya que ahí los cambios de temperatura son más frecuentes.
- Mantenerlos en su cartón original, que los protege de golpes y de la pérdida de humedad.
- Evitar lavarlos antes de guardarlos, porque el lavado elimina la capa protectora natural del cascarón.
- Revisar siempre la fecha de caducidad.
- Desechar los que tengan la cáscara rota o agrietada.
- Guardarlos separados de carnes crudas para evitar contaminación cruzada.
- Cocinarlos completamente, en especial si no se conoce con certeza su procedencia.