¿ME DETECTA?

¿Cómo saben los relojes inteligentes cuándo estoy durmiendo?

Mientras tú duermes, tu reloj inteligente sigue trabajando. Cada movimiento, cada latido y cada pausa nocturna se convierten en pistas para descifrar cómo ha sido realmente tu descanso.

Los relojes inteligentes no adivinan cuándo dormimos, lo calculan. Detrás de los informes diarios sobre horas de descanso y fases del sueño hay una combinación de sensores físicos y algoritmos que interpretan lo que ocurre en nuestro cuerpo mientras estamos en la cama.

El primer indicio lo da el movimiento. Estos dispositivos incorporan sensores capaces de detectar si la muñeca permanece quieta durante un periodo prolongado. Cuando eso ocurre, el reloj interpreta que el usuario probablemente está descansando. Incluso los gestos más pequeños, como cambiar de postura o girarse durante la noche, aportan información valiosa: esos micro movimientos ayudan a diferenciar entre un sueño ligero y uno más profundo.

A esta lectura se suma el sensor óptico de frecuencia cardíaca. Durante el sueño, el ritmo del corazón suele volverse más lento y regular. Los cambios sutiles en los latidos permiten al reloj estimar en qué fase del sueño se encuentra la persona en cada momento. No se trata de una medición médica directa, sino de una interpretación basada en patrones fisiológicos reconocibles.

Algunos modelos avanzan un paso más e incorporan sensores que miden el oxígeno en sangre o el ritmo respiratorio. Gracias a estos datos, pueden detectar interrupciones en la respiración o pausas que podrían afectar a la calidad del descanso nocturno. Toda esta información se recoge de forma continua y automática, sin que el usuario tenga que intervenir.

El elemento clave es el software. Los datos de movimiento, pulso, respiración u oxígeno se combinan mediante algoritmos inteligentes que los comparan con patrones de sueño obtenidos a partir de miles de personas. Con el tiempo, el reloj aprende las particularidades de cada usuario y ajusta sus estimaciones a su comportamiento habitual.

El resultado final es un análisis detallado que indica cuánto se ha dormido, cuánto tiempo se ha pasado en sueño profundo y en qué momentos el descanso ha sido más superficial. En definitiva, el reloj inteligente no detecta el sueño por intuición, sino que lo interpreta con precisión a partir de señales fisiológicas y de movimiento, transformando datos biométricos en una radiografía bastante completa de nuestro descanso nocturno.

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