CRISIS DE LA MEMORIA

Los fabricantes han encontrado una curiosa solución para seguir vendiendo móviles baratos

La presión que ejerce el precio de la memoria sobre los márgenes de los fabricantes ha reducido al mínimo la fabricación de móviles de gama de entrada.

Ojeando smartphones en una tienda Imagen de Magnific

La irrupción de la IA generativa ha tenido un impacto tremendo en nuestras vidas, y no solo porque ahora sea bastante difícil distinguir la realidad de la IA en miles de contenidos que nos encontramos cada día en redes sociales. Sino porque, para generar esos contenidos, hacen cantidades ingentes de memoria, lo que ha empujado el precio de estos componentes a cantidades nunca vistas antes.

De hecho, la memoria ya es el principal componente por coste en la fabricación de un smartphone, por encima del procesador. Por eso la gama de entrada, los móviles más baratos, poco a poco están desapareciendo de las estanterías de las tiendas. Pero eso está cerca de terminarse, gracias a una tendencia que se está imponiendo en la industria, y que es cuando menos sorprendente.

Utilizarán memorias usadas, de segunda mano

Han sido los analistas de Counterpoint Research los que han desvelado esta tendencia condicionada por el alto precio de la memoria. Es una buena solución para poder acceder a memoria a un precio más bajo y seguir fabricando móviles baratos con pocos márgenes de ganancia, pero que brindan mucho volumen de ventas a los fabricantes de smartphones. Desde la consultora han detallado los movimientos de los fabricantes en esta dirección.

Y es que algunos fabricantes han comenzado a usar memoria DRAM reciclada, que a su vez ha sido extraída de móviles veteranos, que ya tuvieron una vida útil antes, pero que ahora pueden ser donantes para móviles de última generación, salvo en la memoria, donde deben conformarse con componentes con varios años de antigüedad.

Estos chips de memoria DRAM no solo procederían de antiguos móviles, sino también de ordenadores o servidores que han sido ya enviados a reciclar. El modus operandi es sencillo, porque los chips de memoria se extraen, se limpian, prueban y se colocan en los móviles nuevos de la gama de entrada. Ahora bien, esto abre otro interrogante respecto de esta nueva estrategia de los fabricantes.

Primero, no parece que estos vayan a advertir a los consumidores de que los móviles que están comprando cuentan con componentes usados, como la memoria. Pero sobre todo, el gran peligro es que estos módulos de memoria fallen mucho antes de lo habitual con componentes nuevos. El riesgo está ahí, porque dependiendo de la vida anterior que haya tenido el módulo, será más sencillo o no que este pueda degradarse rápidamente hacia el final de su vida útil o, de lo contrario, mantener el tipo durante un tiempo razonable.

En cualquier caso, nos parece una solución lógica y, por otro lado, bastante sostenible, porque permite llevar componentes obsoletos a nuevos dispositivos y, por tanto, reducir la basura electrónica que se genera cuando estos componentes terminan en la basura junto con un móvil antiguo. Si bien en un principio se esperaba que la escasez de memoria comenzara a ser menor a mediados de 2027, los últimos estudios apuntan a que esto no ocurrirá hasta mucho más allá del próximo año.