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EVITA LAS ESTAFAS
Este es el motivo por el que no debes contestar así a una llamada.
Son muchos los usuarios que al recibir una llamada contestan al interlocutor con un simple “¿sí?”. Un error muy común que puede costarnos muy caro. A continuación, te explicamos las razones, para no usar este método de respuesta.
Es de lo más usual descolgar la llamada y contestar con simplemente con un ¿si? Un monosílabo de lo más usual en nuestro vocabulario. Cayendo sin saberlo en una de las trampas más sofisticadas y silenciosas de la ingeniería social moderna. Cometiendo el conocido como “error de los 5 segundos”. También es conocido por los expertos en ciberseguridad como el fraude del “si”, para el cual usa una técnica llamada vishing (voice phishing). Que va más allá de que nos intenten convencer de que de mutuo propio le proporcionamos la información que nos piden, si no que es mucho más simple y lo que persigue es capturar nuestra huella biométrica vocal.
La forma de actuar a menudo es la siguiente, recibimos una llamada y al contestar puede que no escuchemos nada, o nos hagan una pregunta diseñada para obtener una respuesta afirmativa, del tipo.
A lo que de una forma mecánica y automática respondemos con un “sí”, condicionados por la educación y la costumbre. A continuación, se corta la comunicación, lo que nos hace pensar que es un error de conexión, pero nada más lejos de la realidad. Esta se interrumpe de forma premeditada una vez han obtenido su propósito. Esto es importante, ya que nuestra voz se usa a menudo como firma digital. La grabación de nuestra voz, les permite editarla digitalmente y usarla en contextos fraudulentos. El cual puede ser utilizado para:
Una forma de protegernos es acabar con este hábito, evitando iniciar la conversación con este monosílabo. Usando otros saludos nutro que no impliquen ni compromiso ni afirmación, como:
Al contestar a un número desconocido, nada más descolgar, nos hacen alguna pregunta del tipo ¿me escucha?, no contestes y cuelga de forma inmediata. De esta forma nos ahorraremos algún que otro susto. Al mismo tiempo, revisa de forma regular y periódica los extractos bancarios y facturas telefónicas para detectar cualquier movimiento sospechoso. Ya que en estos casos nuestra voz tiene el mismo valor, que nuestras contraseñas abriendo la puerta a los ciberdelincuentes.