LAS PERSEIDAS

Después del eclipse total de Sol llega la lluvia de meteoros más famosa del hemisferio norte

Las perseidas son estrellas fugaces cuyo máximo esplendor sucede todos los años en la segunda semana de agosto. En España, reciben la denominación de lágrimas de San Lorenzo, por su proximidad a la festividad del mártir español.

Perseidas Pixabay

Después del eclipse, cuando el Sol se haya puesto completamente y la oscuridad sea total, podremos observar las perseidas, una lluvia de meteoros que sucede a mediados de agosto y que sobre todo es visible desde el hemisferio norte del planeta.

Este año el pico de máxima actividad ocurrirá tras el crepúsculo los días del 11 al 13 de agosto. Las velocidades de estas estrellas fugaces alcanzarán los 50 kilómetros por segundo y su tasa de actividad llegará a los 200 meteoros por hora, según datos del Observatorio Astronómico Nacional.

Pero la noche del 12 de agosto no será una noche cualquiera. La fase de la Luna permitirá una visibilidad perfecta (luna nueva) y vendrá precedida por un eclipse total que no se ha visto desde hace cien años en la península ibérica. Algunas personas se preguntan si, durante este fenómeno, podremos ver al mismo tiempo las perseidas. Los astrónomos no lo niegan, pero lo ven improbable.

Doble espectáculo

"Creo que será muy difícil verlas, yo diría que será casi imposible", afirma a SINC el físico de la institución astronómica española, Mario Tafalla. "Durante este ocultamiento del Sol, el cielo no se oscurecerá lo suficiente (se parecerá al crepúsculo), por lo que yo no perdería el tiempo mirando a otro sitio que no fuera el eclipse", añade.

La fisionomía de estos meteoros es muy débil y su luminosidad dependerá de si alguna de las partículas es lo suficientemente grande como para vaporizarse y brillar durante el tiempo necesario como para captarla con la vista.

Para observarlas de forma óptima, el experto recomienda esperar un par de horas a que el cielo se oscurezca de forma completa. "Habrá gente que haya salido a ver el eclipse y se encuentre en un lugar adecuado con poca contaminación lumínica", asume. "Después de este evento tan esperado deberemos aprovechar que las noches de agosto son cálidas y disfrutar de un espectáculo más", anima.

En concreto, el punto álgido de las perseidas se producirá la noche del 12 al 13 de agosto entre las 4 y 6 de la mañana, aunque los expertos consideran que su actividad podría ser intensa a partir de las 23 horas. La luna nueva facilitará su observación porque en esta fase el satélite será inobservable.

"El eclipse coincidirá con la luna nueva, lo que quiere decir que estará justo delante del Sol por lo que cuando el astro se ponga, la luna también lo hará, y tendremos una noche oscura", informa.

Otros objetos brillantes

El experto del IAN explica que, aunque será difícil ver las perseidas durante esos escasos minutos que dura el eclipse, existen otros objetos luminosos que sí que podrían observarse en ese cielo.

Uno de ellos será Venus, ya que como seguirá al Sol en el crepúsculo, se podrá ver sin problemas durante el eclipse. "Supongo que será uno de los objetos más brillantes que se observarán junto con la corona solar", expresa Tafalla.

Por otro lado, el astrónomo no cree que podamos ver a Júpiter durante el eclipse porque se estará poniéndose en el horizonte, aunque expresa intriga por saber si podremos ver a la estrella Régulo. "Este astro será la estrella más próxima al Sol durante la fase de totalidad y tengo mucha curiosidad por ver si llegaremos a distinguirla, pero no estoy seguro, porque puede que la luz del crepúsculo sea suficiente como para taparla", afirma.

Puesta de sol 360 grados

Durante el eclipse, ocurrirá un fenómeno astronómico denominado puesta de sol 360 grados en la que el cielo se teñirá de una luminosidad anaranjada y rojiza –como el de un atardecer convencional–en todas las direcciones a la vez, como si se estuviera poniendo en los cuatro puntos cardinales.

En este momento será difícil predecir el nivel de penumbra para ver las perseidas porque sucederá en un momento en el que el Sol estará a punto de ponerse, por lo que el ambiente ya se habrá oscurecido de forma paulatina.

"Por las simulaciones que he visto, la penumbra será equivalente a la luz ambiental que hay en la calle unos 30 minutos después de que se ponga el astro", expresa el experto. Esto significa que no se oscurecerá de golpe sino que seguiremos teniendo cierto margen de luminosidad para ver las cosas a nuestro alrededor.

"Lo curioso del eclipse es que nos da la sensación de que se oscurece más de lo que realmente ocurre. Es algo psicológico porque venimos adaptados a la luz del día, y de pronto, el Sol desaparece durante un minuto. Para ver estrellas débiles o lluvias fugaces como las perseidas hace falta más oscuridad", concluye el astrónomo.

¿Por qué ocurren las perseidas?

Cada agosto del año, nuestro planeta cruza la órbita del cometa 109P/Swift-Tuttle, que tiene un período de 133 años y que pasó cerca del Sol por última vez en 1992. Esta órbita está llena de partículas pequeñas, como granos de arena o menores, que han sido liberadas por el cometa en sus pasos anteriores.

Cuando una de estas partículas que formaron en su día la cola del cometa entra en la atmósfera a gran velocidad, la fricción la calienta hasta vaporizarla a gran altura; un fenómeno que se ve como un haz de luz visible en el cielo.

Además, esta lluvia de estrellas parece tener un único centro de origen, un lugar del que parecen surgir todas las estrellas fugaces. Ese punto se denomina 'radiante' y su localización se utiliza para nombrar a la lluvia de estrellas. En este caso, las perseidas tienen su radiante en la constelación de Perseo.