VARIANTES DE LA ENFERMEDAD
Qué es la shigelosis, una infección que produce diarrea y que también se contagia por el sexo
Entre 2015 y 2020 algunas variantes de este patógeno se propagaron un 15% más rápido mediante el sexo que a través de otras formas de transmisión como los viajes al extranjero, intoxicaciones alimentarias o brotes en escuelas infantiles. Un estudio advierte de su potencial infeccioso y de su capacidad para resistir a los antibióticos.
La shigella son un conjunto de bacterias de la Escheria coli responsables de la mayoría de las infecciones causantes de disentería –diarrea grave– en todo el mundo, en especial entre los niños. Este patógeno invade y coloniza la mucosa del colón, lo que puede conducir a su deterioro.
Un nuevo estudio, publicado esta semana en The Lancet Infectious Diseases, revela que algunas variantes de esta enfermedad, que se transmiten por vía sexual y provocan diarrea sanguinolenta o prolongada, están aumentando en Reino Unido.
Los resultados del trabajo exponen que, entre 2015 y 2020, estas infecciones crecieron un 15% más rápido año tras año que las variantes que se adquieren mediante viajes al extranjero, intoxicaciones alimentarias o brotes en escuelas infantiles.
Históricamente, esta familia bacteriana se transmitía entre niños de países con rentas bajas y medias, pero las cepas relacionadas con las relaciones sexuales han ido aumentando de forma constante desde la década del 2000.
Aumento de los contagios sexuales
Para llegar a estas conclusiones, los autores utilizaron técnicas empleadas durante la pandemia de la covid-19 en las que se secuenciaba el ADN del virus. Los investigadores revelaron que la shigella se propaga mucho más rápido y desarrolla una mayor resistencia a los medicamentos que aquellas variantes que no se transmiten por el sexo.
Asimismo, vieron que en un periodo de dos años y medio, las cepas sexuales se propagaban casi el doble de rápido en el Reino Unido con una distancia media de 117 kilómetros entre cepas relacionadas.
Por otro lado, más del 70% de las cepas sexuales eran resistentes al menos a un antibiótico clínicamente relevante, frente al 40 % de las cepas que no se contagiaban por la transmisión sexual y al 49% de los casos relacionados con viajes.
Los epidemiólogos de la Universidad de Cambridge, responsables del trabajo, afirman que existe una laguna crítica en la gestión de la salud pública con respecto a esta enfermedad ya que las recomendaciones habituales, como el lavado de manos y la higiene alimentaria no contemplan la transmisión mediante el sexo.
"La infección sexual es una parte constante de la transmisión de la shigelosis en el Reino Unido. Y por ello, es fundamental que este mensaje llegue a las comunidades más afectadas para que podamos ayudar a prevenir su propagación", expresó la líder del trabajo e investigadora en la universidad británica, Kate Baker.
Amenaza para la salud pública
El estudio identifica que los hombres que tienen sexo con hombres son los principales afectados por el patógeno, aunque cabe incidir que todas las personas pueden contraerlo y que depende de las prácticas sexuales y el grado de exposición a dicha familia de bacterias. "La shigelosis por vía sexual debe tratarse como una amenaza específica para la salud pública que requiere estrategias diferentes de vigilancia, prevención y tratamiento", añade la experta.
Otros estudios sugieren que un tercio de los pacientes con shigelosis acaban ingresados y que suelen estar una media de cuatro a cinco días en el hospital. De forma habitual, la principal vía de transmisión de estas variantes implica algún tipo de contacto directo o indirecto entre la boca y el ano, lo que permite que se transmitan pequeñas cantidades de materia fecal infectada.
Los estudios han relacionado estas transmisiones con redes sexuales densas, múltiples parejas, consumo de drogas con fines sexuales, uso de la PrEP e infecciones de transmisión sexual concurrentes. "Pero se trata de asociaciones, no de pruebas de que un único comportamiento esté provocando por sí solo este aumento", señaló el investigador del Terrence Higgins Trust in Brighton, Marc Tweed.
"Algunos consejos son obvios, pero hay que insistir en ellos. Si empiezas a sentirte mal o te estás recuperando de un episodio grave de diarrea, no mantengas relaciones sexuales hasta dos semanas después de haberte recuperado por completo; coméntale tu historial sexual a tu médico si acudes a la consulta y pregúntale por la posibilidad de someterte a un chequeo completo de salud sexual", afirmó Baker.
Resistencia a los antibióticos
Los investigadores consideran que la resistencia antibiótica se debe, en parte, al tratamiento preventivo para otras infecciones de transmisión sexual.
"Nuestros datos sugieren que las variantes de Shigella que se transmiten en redes sexuales estaban desarrollando resistencia a los tratamientos para otras ITS, como la gonorrea, por lo que las personas deben recordar que, cuando toman antibióticos, están tratando todo su organismo", señaló Baker.
Un análisis adicional examinó 468 muestras recogidas en Inglaterra entre 2016 y 2021, lo que reveló cepas de Shigella de transmisión sexual en rápida expansión que habían adquirido resistencia a tres antibióticos principales: ceftriaxona, azitromicina y ciprofloxacina.
"La propagación de la resistencia a los antimicrobianos es un fenómeno muy complejo, debido a varios factores", explica al SMC España la investigadora postdoctoral en el Instituto de Medicina Molecular Gulbenkian en Lisboa, Alicia Calvo – Villamañán.
En primer lugar, explica que las bacterias viven en comunidades muy complejas que favorecen una intensa interacción entre ellas. Después, afirma que las distintas bacterias presentan diferente susceptibilidad frente a un mismo antibiótico. Y en tercer lugar, sugiere que las comunidades humanas son muy complejas, y que en ellas existen comportamientos individuales muy diversos.
"Todos estos factores dificultan el establecimiento de guías nacionales adecuadas para el uso de los antibióticos. A medida que aumenta nuestro conocimiento sobre la resistencia a los antimicrobianos, es necesario actualizar las guías nacionales para que reflejen estos nuevos avances y nuestra comprensión cada vez más precisa de este fenómeno", concluye la experta.
Referencia:
Marshall, J.E. et al. "The spread of sexually transmissible drug-resistant shigellosis in England: a genomic epidemiology study". The Lancet Infectious Diseases, 2026.