TÍPICO DE ASTORGA
El cocido es uno de los platos más populares en España. Sin embargo, según la región en la que se pida, su preparación cambia notablemente. Ahora bien, ninguna versión es tan curiosa como el cocido maragato, de León, donde los vuelcos son al revés del resto de los lugares.
La gastronomía española es uno de los principales sellos de identidad de nuestra cultura. Millones de personas visitan el país cada año para, más allá de disfrutar de los mejores paisajes y planes de ocio, llevarse a la boca platos de primera categoría. Ahora bien, entre toda la variedad nacional, pocos son tan versátiles como el cocido.
Y es que lejos de limitarse a una única forma de preparación o a una región concreta, este plato forma parte de la tradición culinaria de diferentes zonas de España. Cada una utiliza sus ingredientes, su estilo en los fogones y, en el caso que nos atiende, su forma de servirse.
En la comarca de la Maragatería, en León, nació un cocido único. Puede que los ingredientes principales le suenen a cualquier aficionado a esta receta, como la col, la patata, los garbanzos, el cerdo, el chorizo, el tocino o la gallina. No obstante, el cocido maragato tiene una particularidad muy concreta: se toma al revés del resto de las variantes.
Es decir, lo primero que se sirve es la carne del cocido para, acto seguido, dar paso a los garbanzos. Todo ello finalizando el manjar con la sopa. Pero, ¿de dónde viene este curioso sistema?
No hay una razón establecida por la que naciera este cambio en la manera de comerse el cocido, sino que existen varias leyendas en torno a la tradición. Una de ellas afirma que los arrieros de la comarca, cuando iban de pueblo en pueblo, tomaban el plato en este orden porque salían periódicamente a comprobar que sus mercancías siguieran en los burros. Por lo que, en caso de que tuvieran que marcharse por una urgencia, mejor haberse tomado lo más contundente antes. De hecho, hay un dicho muy típico en la región: "de sobrar, que sobre la sopa".
Otros dicen que esto se debe a que los arrieros llevaban consigo una fiambrera con carne y se la tomaban en las posadas. Al terminar, pedían una sopa. Una dinámica que los jóvenes de entonces naturalizaron y dio forma a la tradición en cuestión.
Sea como sea, esta manera de disfrutar del cocido ha traspasado generaciones y sigue vigente en esta zona de León. Si tienes pensado probarlo en tu próxima escapada a la provincia, ten en cuenta que el apetito lo abre la mejor carne. Por lo que, si eres capaz, deja hueco para los garbanzos y la sopa y así no te perderás nada de esta experiencia.