PUEBLOS
Hay pueblos con nombres de lo más curiosos y otros cuyo nombre no puede ser más corto…
El mundo está lleno de lugares curiosos por una y mil razones; A e Y son dos de esos lugares, dos pueblos que debe su fama, o al menos buena parte de ella, a la brevedad de su nombre, tan breve que solo es una letra; ahí terminan, en la cortedad del nombre, la relación entre estos dos pueblos porque uno está en el corazón de la campiña francesa y el otro en Escandinavia, en las islas Lofoten pero ambos suelen compartir listas y titulares cuando se habla de los pueblos con los nombres más cortos del mundo. A continuación te contamos alguna curiosidad de ambos, de A y de Y.
A es un pequeño pueblo pesquero ubicado en las islas Lofoten; este pequeño y curioso pueblo es uno de los más fotografiados de Suecia pero no por su corto nombre, que no deja de ser una curiosidad, sino por su espectacular paisaje, un paisaje dominado por montañas abruptas, fiordos y casas rojas de pescadores.
A, aunque sea un nombre mínimo, sí tiene significado, significa arroyo, riachuelo o pequeño río; no es solo una letra en realidad sino una palabra del noruego antiguo que aparece en no pocos topónimos escandinavos; de hecho aunque este pueblo llamado A es el más popular por su belleza y encanto, no es el único pueblo escandinavo así llamado, hay otros.
Y es un pueblo pequeño, tan pequeño que tiene menos de 100 habitantes, pero tiene en cambio un cartel que recibe muchos turistas, es el cartel de su cortísimo nombre junto al que todo el mundo quiere hacerse una foto. Puestos a llegar hasta el cartel de Y, lo suyo es, por supuesto, visitar el pueblo porque, además, se trata de una localidad rural francesa con mucho encanto. Lo más curioso es que el nombre de este pueblo no significa nada, se cree que se fue acortando su nombre primero, fuera cual fuera, y quedó reducido a una letra que simula con su forma un cruce de caminos (la Y griega).
Y está en el departamento del Somme, en la región de Alta Francia, entre Amiens y Saint-Quentin, en una zona agrícola de gran belleza por sus suaves colinas y sus campos abiertos, tiene además todo el encanto de la campiña francesa y cuenta además con una bonita iglesia de origen medieval, la de Saint-Médard.