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Durante su visita a España, el papa León XIV descansará en algunos de los edificios más emblemáticos y desconocidos del patrimonio eclesiástico del país. Desde la histórica Nunciatura Apostólica de Madrid hasta los palacios episcopales de Barcelona y Las Palmas de Gran Canaria, estos serán los lugares elegidos para alojar al pontífice durante su recorrido.
En un viaje medido al milímetro, también el descanso del papa se convierte en un gesto. Blindado por la seguridad y el secreto, León XIV se alojará entre muros cargados de historia: en la Nunciatura Apostólica de Madrid y en los palacios episcopales de Barcelona y Las Palmas de Gran Canaria.
Convertidos por unos días en refugios silenciosos del papa, estos inmuebles concentran los máximos dispositivos de seguridad, garantizan la cercanía a los principales actos del programa y simbolizan, al mismo tiempo, la presencia estable de la Iglesia en cada una de las ciudades que acogerán al pontífice.
Al igual que hicieran sus predecesores Juan Pablo II y Benedicto XVI, León XIV se alojará en Madrid en la Nunciatura Apostólica, que es la embajada de la Santa Sede en España y la residencia oficial del nuncio apostólico en España y Andorra, Piero Pioppo.
Situada en el número 46 de la Avenida de Pío XII, en el distrito de Chamartín, la actual sede de la Nunciatura, proyectada por los arquitectos Heredero, Malumbre y Sobrini y construida por la empresa Huarte, fue inaugurada oficialmente en 1958, con Ildebrando Antoniutti como nuncio.
Anteriormente, y durante más de dos siglos, la Nunciatura estuvo en el Palacio del Nuncio, en la calle del Nuncio, en pleno Madrid de los Austrias. Ese palacio barroco, proyectado por el arquitecto Manuel de Moradillo entre 1731 y 1735, fue la primera nunciatura que hubo en el mundo.
Y es que las relaciones diplomáticas entre estados comenzaron cuando la Santa Sede envió representantes pontificios a las naciones y, a su vez, recibió embajadores de los estados. La primera fue la Nunciatura del Vaticano en España; por eso el nuncio es el decano del cuerpo diplomático en España.
El Palacio del Nuncio fue comprado en 1958 por el Estado, que lo destinó a residencia del vicariato general castrense, aunque conservó espacio para el Tribunal de la Rota. Ahí continúan el arzobispado castrense y Rota.
En la Ciudad Condal, el papa se alojará en el Palacio Episcopal, residencia oficial del arzobispo de Barcelona que está situada en pleno barrio gótico, junto a la Catedral de la Santa Creu y Santa Eulàlia.
Ejemplo de la arquitectura románica, el edificio se empezó a construir en 1253 bajo el mandato del obispo Arnau de Gurb y sufrió intervenciones posteriores en los siglos XVII, XVIII, XIX y XX, de las que la más reciente es de 1928.
Sede también del Archivo Diocesano, el palacio tiene una estructura de cuatro plantas, con fachada en la calle del Bisbe y en la plaza Nova y es considerado un Bien Cultural de Interés Local.
El Palacio Episcopal ya sirvió de residencia a Benedicto XVI cuando visitó Barcelona en noviembre de 2010 para consagrar la Sagrada Familia (parada también del viaje de León XIV) y a Juan Pablo II, que recaló en la ciudad en 1982.
La noche que León XIV pernoctará en el archipiélago canario se alojará en el Palacio Episcopal de Las Palmas, situado junto a la catedral de Santa Ana y residencia habitual del obispo de Canarias.
Se trata de un palacio del siglo XVI, ubicado en el barrio histórico de Vegueta, en el que el pontífice ocupará una parte de la planta alta del edificio, independiente de la zona donde se aloja el obispo José Mazuelos. La parte destinada al papa dispone de cuatro dormitorios y, uno de ellos, con baño incorporado, será el que utilizará León XIV.
Del mantenimiento de esta zona se encargará la empleada doméstica de la Diócesis de Canarias, que habitualmente prepara las comidas del obispo y que en esta ocasión también hará las del pontífice.
No se han recibido indicaciones específicas sobre los menús, por lo que se espera que se preparen comidas habituales. Aunque Mazuelos suele cocinar en ocasiones, fuentes del Obispado han descartado a EFE que lo haga durante esos días debido a su carga de trabajo.
Por motivos de seguridad, los más de 20 empleados del Palacio Episcopal no trabajarán el 11 de junio, aunque esto no implicará cambios en el funcionamiento habitual de la casa.