ITALIA
Por qué el campanile de San Marcos de Venecia no es el original: la historia que pocos turistas conocen
Viajamos hasta la ciudad italiana de Venecia para conocer todos los detalles de uno de sus grandes símbolos: el campanile de San Marcos.
Es el momento más que perfecto para poner rumbo a una de las ciudades italianas con más encanto, como es el caso de Venecia. Allí nos topamos con un gran número de monumentos, rincones y construcciones verdaderamente sorprendentes. Un claro ejemplo lo encontramos en el campanile de San Marcos. Está situado en una esquina de la plaza de San Marcos, y se trata del campanile –tipo de campanario exento e independiente del templo– de la basílica de San Marcos. Estamos, indudablemente, ante uno de los grandes símbolos de Venecia.
Cuenta con una altura de poco más de 98 metros. Su cuerpo principal, de ladrillo, es un prisma de base cuadrada de 12 metros de lado y 50 metros de alto, sobre el que se asienta un campanario blanco con cuatro arcos por cara, y con cinco campanas. En su parte superior, tiene un cubo en cuyas caras se presentan leones y la Giustizia, que es la representación femenina de Venecia, de forma alternada. La construcción está perfectamente coronada por una aguja piramidal en la que encontramos una veleta dorada con la figura del arcángel Gabriel.
Es importante tener en cuenta que el campanile que encontramos en la actualidad es una reconstrucción que se llevó a cabo en 1912, puesto que el original, que era de 1514, colapsó en 1902. Cabe destacar que Galileo Galilei probó su telescopio desde esta torre y, con posterioridad, llevó a cabo una demostración al dux en agosto de 1609.
El campanile de San Marcos de Venecia, a través de su historia
Para comenzar, debemos saber que la construcción se inició en el siglo IX durante el ducado de Pietro Tribuno sobre cimientos de origen romano. Fue finalizada en el siglo XII durante el ducado de Domenico Morosini. En 1489 fue gravemente dañada por un rayo que destruyó la cúspide de madera. No fue hasta el siglo XVI cuando adquiere su aspecto definitivo gracias a los trabajos de reconstrucción que fueron ejecutados para reparar los daños causados por el terremoto de 1511.
Estos trabajos fueron iniciados por el reconocido arquitecto Giorgio Spavento, pero fueron continuados por Bartolomeo Bon, arquitecto bergamasco. En los siglos posteriores se llevaron a cabo diversas intervenciones, en la mayoría de ocasiones para reparar los daños causados por rayos. No fue hasta 1776 cuando se dotó al campanile de un pararrayos. Es más, en 1820 se sustituyó la estatua del ángel por una nueva, realizada por Luigi Zandomeneghi.
En julio de 1902, sobre la pared norte, se descubrió una hendidura que fue aumentando conforme pasaban los días, hasta que el campanile se desplomó el 14 de julio. Por suerte no hubo víctimas y los daños causados por el derrumbamiento fueron limitados. El consejo municipal se reunió de urgencia para comenzar los trabajos de reconstrucción a los cuales aportaron 500.000 liras.
El alcalde, durante el discurso de colocación de la primera piedra el 25 de abril de 1903, dijo “dov’era e com’era” (donde estaba y como era), pasando a ser el lema de esta reconstrucción. Los trabajos se alargaron hasta marzo de 1912 y este nuevo campanario se inauguró el 25 de abril de ese mismo año, con motivo de la fiesta de San Marcos.