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El meteorito que extinguió a los dinosaurios está en la Costa Vasca y es una de las maravillas geológicas más impactantes del mundo

Viajar en el tiempo no es posible; sin embargo, en la Costa Vasca uno puede quedarse muy cerca de hacerlo. Y es que allí hay una maravilla geológica que data de miles de millones de años atrás, protegida por la propia UNESCO.

Los dinosaurios eran los reyes de la Tierra hace 65 millones de años. Ahora, podemos ver sus restos en los mejores museos del mundo. Sin embargo, en pocos lugares se puede tocar al responsable de acabar con su existencia tanto tiempo atrás. Por suerte, uno de ellos se encuentra en España, concretamente en la Costa Vasca de Gipuzkoa.

Hablamos del Flysch de Zumaia, donde un fenómeno geológico deja sin palabras a los visitantes año tras año. Un paisaje compuesto por rocas laminadas que constituyen un conglomerado de restos fosilizados, rutas a pie y en barco o incluso los vestigios del origen de los continentes, cuando hace 20 millones de años Iberia y Europa colisionaron.

La Rasa Mareal y los acantilados del Flysch, un tesoro natural de la costa de Euskadi | Pixabay

Estas láminas de rocas salen de la tierra para llegar directamente al mar y, con la erosión de las olas, se fueron puliendo su superficie para forjar un relieve único. En su recorrido, irás avanzando en el tiempo, contemplando desde sus playas diferentes capas que son sellos imborrables de cómo fueron cambiando los climas: Desde la glaciación hasta las erupciones volcánicas.

Allí se alza una fina capa oscura de arcilla donde las microtectitas, la ceniza y el iridio hicieron saltar las alarmas de la comunidad científica. Y es que mientras que las microtectitas son espasmos de vidrio generados por los choques de los meteoritos, el iridio es directamente una sustancia propia del universo.

Si a esto le sumamos que muchos de los fósiles no están presentes sobre dicha capa oscura, se intuye que un antiguo meteorito fue el responsable de acabar con la vida que recorría la Costa Vasca millones de años atrás. Un resto físico situado en la cala de Algorri, en Zumaia, de algo tan abrumador como lo es el final de una era y que cualquiera puede acercarse a tocar en sus propias carnes.

Ruta del Flysch | Pixabay

Para contemplar este espectáculo, lo más apropiado es partir de la propia Zumaia (a menos de una hora de Gipuzkoa) y llegar a la playa de Algorri. Desde allí, se puede ir hacia la ermita de San Telmo para contemplar la panorámica de los flysch en todo su esplendor o poner rumbo hacia la playa de Itzurum.

El geoparque es patrimonio protegido por la UNESCO desde 2015 y tiene otros tantos lugares de interés. Los viñedos en los que se cultiva el Txakoli de la región, el mirador de Mendatagaina, la playa en forma de media luna de Saturraran o el imponente valle de Lastur resultan enclaves imprescindibles en la zona.

Por si todo esto no fuera suficiente, el Flysch de Zumaia fue el escenario de Juego de Tronos. Concretamente, donde Daenerys Targaryen desembarcó en Rocadragón para encontrarse con el mismísimo Jon Snow.

Así pues, se trata de un paisaje en el que puedes viajar en el tiempo, visitar el imaginario de George R.R. Martin o simplemente limitarte a contemplar el espectáculo vivo que es la Costa Vasca. Siendo, además, enero y febrero la época perfecta para vislumbrar el oleaje más salvaje del año.

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