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El municipio de Castellón de piedra rojiza conocido como "el pueblo de los artistas"
Conocido como el "pueblo de los artistas", guarda pinturas rupestres Patrimonio de la Humanidad y un museo que reúne obras de Miró y Tàpies.
Peñíscola suele llevarse toda la fama de Castellón, gracias a su castillo sobre el mar y su papel como escenario de series de televisión. Pero tierra adentro hay un pueblo que muchos consideran la auténtica joya oculta de la provincia: Vilafamés.
Su característico tono rojizo, propio de la arenisca con la que está construido, le da un aspecto cálido que cambia según la luz del día. No es casualidad que forme parte de la asociación de Los Pueblos Más Bonitos de España desde 2015, aunque su otro apodo explica todavía mejor su identidad: el "pueblo de los artistas".
Un pasado que se remonta 80.000 años
La historia de la zona va mucho más allá de lo que su tamaño actual sugiere. Los primeros asentamientos datan de hace más de 80.000 años, como demuestran yacimientos como la Cova de Dalt del Tossal de la Font o el Abric del Castell, donde se conservan pinturas rupestres esquemáticas.
El casco antiguo de Vilafamés fue declarado Bien de Interés Cultural en 2005, lo que protege legalmente todo su conjunto histórico. Uno de sus rincones más curiosos es la Roca Grossa, una formación de más de 2.000 toneladas inclinada junto a la calle de la Font, convertida en símbolo del pueblo: según la tradición, quien la toca mientras pide tres deseos puede ver cumplido al menos uno.
Castillo, arte rupestre y patrimonio religioso
El perfil del pueblo está dominado por su castillo, cuyos vestigios actuales datan del siglo XIV, con murallas casi completas, un patio de armas y una torre circular. Junto a él se encuentra el llamado "abrigo del castillo", con pinturas descubiertas en 1963 (antropomorfos, espirales y figuras solares) que forman parte del arte rupestre del arco mediterráneo declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1998.
Cerca de allí se levanta la Iglesia Parroquial de la Asunción, de estilo renacentista, con un retablo de principios del siglo XVII, frescos, piezas de orfebrería y zócalos de cerámica valenciana del siglo XVIII.
Un museo de arte contemporáneo en pleno casco histórico
En el Palau del Batlle, un edificio gótico civil del siglo XV, tiene su sede el Museo de Arte Contemporáneo Vicente Aguilera Cerni (MACVAC), una institución pionera en España que reúne más de 500 obras, con nombres tan reconocidos como Miró y Tàpies.
El proyecto nació de una primera exposición que fue creciendo con los años, atrayendo a artistas como Joaquín Michavila y Miranda d'Amico, quienes no solo revitalizaron la escena artística local, sino que ayudaron a restaurar las casas del casco histórico.
Hoy, más de cinco décadas después, el museo sorprende sobre todo por cómo dialoga con el entorno: sus obras conviven con paredes de piedra y vigas de madera originales, en un contraste entre lo antiguo y lo moderno que sigue atrayendo a pintores, escultores y escritores de todo el mundo.
Gastronomía con sabor local
Vilafamés conserva además recetas tradicionales como la olla, el tombet o el arroz al horno cocinado en calabaza, junto a dulces propios como los pastissos de boniato o el coc de farina. Muchos de estos platos se sirven en restaurantes del casco antiguo con terraza asomada al valle, y la zona cuenta también con bodegas vinculadas a los Vins de les Terres de Castelló.