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El municipio de la Costa Brava donde se ha grabado la serie El problema final: calas paradisiacas y jardines sobre un acantilado
La nueva miniserie de Netflix El problema final ha convertido algunos de los rincones más espectaculares de Cataluña en los escenarios de su misteriosa isla ficticia.
Toda España, de arriba a abajo, es un auténtico escenario cinematográfico y cada vez son más las películas y series que se graban en nuestro país. Recientemente te hablábamos de la playa de Murcia donde se rodó la serie Toda la verdad de mis mentiras, pero... ¿sabes que la ficción El problema final también se ha grabado en España?
El problema final es la nueva miniserie de Netflix basada en la novela homónima de Arturo Pérez-Reverte. Su argumento principal gira entorno a un temporal que aísla a trece personas en un hotel de Mallorca, donde una huésped aparece muerta en una habitación cerrada por dentro. El actor que dio vida a Sherlock Holmes en el cine deberá usar el método deductivo real para descubrir al asesino atrapado con ellos.
Además, está protagonizada por un gran elenco español como José Coronado, Martiño Rivas, María Valverde, Maribel Verdú, Gonzalo de Castro o Pepón Nieto, entre muchos otros.
Sin embargo, esa isla de Mallorca de la que hablamos no existe, es ficticia, y el rodaje real de El problema final tuvo lugar en Lloret de Mar, un municipio situado en plena Costa Brava.
Concretamente, los escenarios más utilizados fueron los Jardines de Santa Clotilde, Cala Sa Boadella y la Casa Roviralta, que sirvieron para recrear esta isla y ambientarla en 1959.
Jardines de Santa Clotilde
Situados en Lloret de Mar, sobre un acantilado entre Cala Boadella y la playa de Fenals, los Jardins de Santa Clotilde son uno de los rincones más especiales de la Costa Brava. Fueron proyectados a partir de 1919 por el paisajista Nicolau Maria Rubió i Tudurí, por encargo del marqués de Roviralta, e inspirados en los jardines del Renacimiento italiano. Sus terrazas escalonadas, fuentes, estanques, esculturas y vegetación mediterránea se combinan con espectaculares vistas al mar. Uno de sus espacios más reconocibles es la Escalera de las Sirenas, decorada con esculturas de Maria Llimona.
Cala Sa Boadella
Muy cerca de los jardines se encuentra Cala Boadella, una pequeña cala de Lloret de Mar rodeada de vegetación y acantilados. Es uno de esos paisajes que representan a la perfección la Costa Brava, con aguas mediterráneas, arena y un entorno más recogido que el de las grandes playas urbanas. Su ubicación, justo a los pies del entorno de Santa Clotilde, permite combinar fácilmente una visita cultural y paisajística a los jardines con unas horas junto al mar.
Casa Roviralta
La Casa Roviralta, conocida popularmente como Frare Blanc o Fraile Blanco, es una espectacular mansión modernista de la avenida del Tibidabo de Barcelona. El edificio había pertenecido a una comunidad de frailes dominicos antes de ser adquirido por Teodor Roviralta y transformado entre 1903 y 1913 por el arquitecto Joan Rubió i Bellver. La reforma conservó parte de la estructura de la antigua masía, pero incorporó elementos modernistas como galerías, tribunas, cerámica y ladrillo visto. Fue residencia de la familia Roviralta y actualmente alberga un restaurante, conservando buena parte de su decoración histórica.