TE LO CONTAMOS
Junio es el momento perfecto para disfrutar de la playa sin las aglomeraciones del verano. Estas son algunas de las playas más tranquilas y espectaculares de España para escapar de las multitudes.
Junio es uno de los mejores meses para disfrutar de la playa en España. Las temperaturas ya son veraniegas, el agua comienza a estar agradable y, lo mejor de todo, todavía no han llegado las aglomeraciones de julio y agosto. Si buscas desconectar junto al mar sin tener que pelear por un hueco en la arena, estas son algunas de las playas menos masificadas y más espectaculares del país.
Entre los concejos de Navia y Valdés se encuentra esta playa salvaje rodeada de dunas, acantilados y una reserva natural protegida. Su acceso a pie hace que reciba menos visitantes que otros arenales asturianos, convirtiéndola en una opción ideal para quienes buscan naturaleza y tranquilidad.
Mientras muchas calas de Menorca se llenan en verano, Cala Pilar sigue siendo una de las más tranquilas de la isla. Su arena rojiza, el entorno virgen y el paseo de unos 30 minutos necesario para llegar ayudan a mantenerla alejada del turismo masivo.
Considerada una de las playas más bonitas del norte de España, Torimbia permanece relativamente tranquila en junio. Rodeada de verdes acantilados y sin construcciones a su alrededor, ofrece una de las estampas más espectaculares de la costa cantábrica.
En plena Costa Brava, esta pequeña cala conserva el encanto de los paisajes mediterráneos más auténticos. Al no poder accederse directamente en coche, suele mantenerse mucho menos concurrida que otras playas cercanas de la provincia.
Kilómetros de arena dorada, montañas volcánicas y una sensación de aislamiento difícil de encontrar en otros lugares de España. Aunque es cada vez más conocida, su enorme extensión hace que resulte sencillo encontrar espacios prácticamente vacíos incluso en temporada alta.
Si buscas una playa realmente poco masificada, Cala Llebeig es una de las mejores opciones de la Comunidad Valenciana. Situada entre Moraira y El Poble Nou de Benitatxell, solo se puede acceder a pie a través de una ruta por los acantilados, lo que limita mucho la afluencia de visitantes.
Esta pequeña cala de cantos rodados y aguas cristalinas conserva un aspecto prácticamente virgen, rodeada de acantilados y antiguas casetas de pescadores. En junio es habitual encontrarla muy tranquila, incluso en fines de semana, convirtiéndose en un refugio perfecto para quienes quieren escapar de las playas más concurridas de la Costa Blanca.
Situada en el municipio de Artà, al noreste de Mallorca, Cala Torta es una de las mejores alternativas para quienes quieren evitar las playas más turísticas de la isla. Su entorno natural protegido y su difícil acceso ayudan a conservar su tranquilidad.
Dentro del Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar, esta playa de arena fina y aguas transparentes es una de las joyas del Mediterráneo. En junio todavía es posible disfrutarla con relativa calma antes de la llegada masiva de turistas en verano.
Rodeada de marismas, praderas y montañas, esta playa ofrece varios kilómetros de arena y mucho espacio para quienes buscan tranquilidad. Además, sus vistas a los Picos de Europa la convierten en una de las más bonitas del norte.
Lejos de la imagen más festiva de Ibiza, esta pequeña cala del norte de la isla es perfecta para quienes buscan aguas cristalinas y un ambiente relajado. Junio es uno de los mejores momentos para visitarla antes de que aumente la afluencia de visitantes.
Con más de siete kilómetros de longitud, es una de las playas más extensas de Galicia. Su enorme tamaño permite encontrar rincones prácticamente vacíos incluso en los días más soleados, además de disfrutar de un entorno natural privilegiado.
Aunque es una de las playas más fotografiadas del norte, sigue conservando un ambiente tranquilo durante junio. Su forma de anfiteatro natural y sus aguas de color turquesa la convierten en una parada imprescindible.