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La plaza española que Unamuno llamó "el salón más bello de Europa"
Joya del barroco construida en piedra dorada, es Patrimonio de la Humanidad desde 1988 y una de las grandes protagonistas de la obra del escritor.
Salamanca es una ciudad que parece escrita para ser recorrida a pie, y en el centro de ese recorrido está su Plaza Mayor: una de las grandes joyas del barroco español.
Declarada Patrimonio de la Humanidad junto al resto del casco histórico en 1988, la plaza es también uno de los escenarios que más marcaron a Miguel de Unamuno, escritor, filósofo y rector de la Universidad de Salamanca, quien la definió como "el salón más bello de Europa".
Una plaza construida en piedra dorada
Todo empezó en 1729, cuando el corregidor Rodrigo Caballero Llanes impulsó la construcción de un nuevo espacio monumental para la ciudad. El encargo recayó en Alberto de Churriguera, una de las grandes figuras del barroco español, y las obras se extendieron durante más de dos décadas, hasta concluir en 1755.
El resultado es un cuadrilátero irregular (sus lados no miden lo mismo) que, sin embargo, transmite una sensación de perfecta simetría desde cualquier ángulo.
Sus cuatro fachadas están formadas por galerías porticadas y tres alturas de balcones, bajo los cuales conviven restaurantes, cafeterías y comercios. El material que le da su característico tono cálido es la piedra de Villamayor, extraída de canteras cercanas a la ciudad, que ha valido a Salamanca el sobrenombre de "Ciudad Dorada".
El salón que Unamuno hizo suyo
Unamuno dedicó buena parte de su obra a Salamanca, y esta plaza no fue una excepción. En su poema "Salamanca", de 1907, describió la ciudad como un lugar de "piedras de oro" donde "aprendieron a amar los estudiantes".
Esa huella literaria terminó formando parte incluso de la propia arquitectura de la plaza: entre los medallones que decoran sus fachadas (dedicados a reyes, militares y grandes figuras de la cultura española) se incluyó en 1986 uno dedicado al propio escritor, medio siglo después de su muerte.
Un espacio para vivir, no solo para admirar
Desde su construcción, la Plaza Mayor ha sido escenario de fiestas, mercados y celebraciones. A cualquier hora del día se puede encontrar a estudiantes cruzándola, turistas haciendo fotos o vecinos tomando café bajo los soportales.
Es, en definitiva, un monumento vivo: uno de esos lugares que Salamanca ha sabido mantener tan activo como bello.