COSTA BRAVA

El pueblo de Girona que fue villa romana y es conocido como el "Saint Tropez español"

Entre piratas, faros centenarios y turismo de alta sociedad, este rincón de Girona guarda miles de años de historia en poco más de un kilómetro de costa.

Desde fuera, Llafranc puede parecer uno más de los pequeños enclaves elegantes que salpican la Costa Brava. Pero basta fijarse un poco en los detalles para descubrir un lugar con miles de años de historia detrás: dólmenes prehistóricos, un poblado íbero, una importante villa romana, piratas, pescadores, fareros y, ya en el siglo XX, escritores y artistas.

Con tantos antecedentes, podría pensarse que es un pueblo anclado en el pasado. Pero la realidad es justo la contraria: hoy Llafranc es el gran ejemplo de turismo sofisticado en la Costa Brava. El más exclusivo y también el más caro.

Un paisaje habitado desde hace miles de años

Llafranc pertenece al municipio de Palafrugell, en el Baix Empordà, y forma junto con Calella de Palafrugell y Tamariu uno de los tramos más bonitos de la Costa Brava. Su imagen actual es muy mediterránea: una bahía recogida, playa de arena, casas blancas, paseo marítimo y el promontorio de Sant Sebastià al norte.

Mucho antes del turismo, la zona ya estaba habitada: en el Neolítico, hace unos 4.500 años, se instalaron los primeros pobladores, de quienes queda testimonio el dolmen de Can Mina dels Torrents. Después llegaron los íberos, asentados en el promontorio de Sant Sebastià de la Guarda, y más tarde los romanos, que convirtieron la zona en centro de producción de vino y cerámica.

De la amenaza pirata al gran símbolo del pueblo

Durante siglos, la costa catalana sufrió ataques de piratas y corsarios, por lo que en lo alto de Sant Sebastià se levantó una torre de vigilancia en el siglo XV. Pero el gran icono de Llafranc llegaría en el siglo XIX: el faro de Sant Sebastià, inaugurado en 1857 a casi 170 metros sobre el nivel del mar.

Desde allí se entiende de un vistazo la geografía del pueblo, con la bahía a los pies y el Mediterráneo abriéndose hacia el horizonte. El camino de ronda que sale de Llafranc conecta este paisaje con Tamariu y Calella de Palafrugell, los otros dos pueblos que completan uno de los tramos más bonitos de la costa.

Así se convirtió en el "Saint Tropez español"

La gran transformación llegó en el siglo XX: los primeros turistas aparecieron en los años 30, pero fue a partir de los 50 y 60 cuando Llafranc despegó como destino sofisticado y cosmopolita, convertido en punto de encuentro de la alta sociedad catalana y del famoseo de la época, con visitantes como Sophia Loren, Paco de Lucía, Kirk Douglas o Elizabeth Taylor.

Casi un siglo después, esa fama no ha hecho más que crecer, hasta convertir a Llafranc en el destino más exclusivo de la Costa Brava. No en vano, ya lo conocen como el Saint Tropez español.