SERIE DE ATRESPLAYER
Con el estreno de la segunda temporada de Entre Tierras, crece el interés por sus localizaciones. La serie, ambientada en la España rural de los años 60, ha convertido dos destinos (Almería y Guadalajara) en paradas imprescindibles para los amantes del turismo de cine.
En Viajestic nos encanta viajar a través de las localizaciones de las series y películas más populares del momento y por eso queremos que nuestros lectores también conozcan donde se grabaron estas producciones, como es el caso de Los Bridgerton y Cumbres Borrascosas.
Y ahora que se ha estrenado la segunda temporada de Entre Tierras, que ya puedes ver en atresplayer, no queremos que te pierdas los escenarios de este drama romántico ambientado en la España rural de los años 60.
En Entre Tierras hay dos localizaciones clave: en primer lugar está Almadraba de Monteleva, en Almería, y en segundo lugar Atienza, en Guadalajara. La primera temporada de Entre Tierras se rodó casi en su totalidad en la localidad almeriense y en la segunda temporada nuestros protagonistas se trasladan hasta la villa manchega.
A continuación te contamos todo lo que necesitas saber sobre estos dos pueblos por si quieres ir a visitarlos:
En pleno Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar, la Almadraba de Monteleva es uno de esos lugares que parecen detenidos en el tiempo. Este pequeño enclave junto a las salinas combina historia, paisajes únicos y un creciente interés turístico tras convertirse en escenario de la serie Entre Tierras.
La Almadraba de Monteleva es uno de los rincones más auténticos y menos masificados del Cabo de Gata. Situada junto a las salinas y a pocos kilómetros de San Miguel de Cabo de Gata, este antiguo poblado pesquero conserva una esencia tranquila, casi aislada, que la convierte en un destino perfecto para quienes buscan naturaleza y desconexión.
El principal atractivo del lugar es su entorno. Las Salinas de Cabo de Gata, justo al lado, forman un paisaje único donde el blanco de la sal se mezcla con el azul del Mediterráneo. Es habitual ver flamencos y otras aves, especialmente al amanecer o al atardecer.
Otro de los puntos más reconocibles es la iglesia de las Salinas, una pequeña construcción blanca que se ha convertido en uno de los iconos fotográficos de la zona. Su ubicación, rodeada de salinas y con el mar de fondo, la hace especialmente atractiva para los amantes de la fotografía.
La propia playa de la Almadraba es otro de sus grandes valores: amplia, tranquila y con vistas abiertas, ideal para pasear o simplemente disfrutar del paisaje sin las aglomeraciones de otras zonas del parque.
Aunque la segunda temporada de Entre Tierras comienza también en Almadraba de Montelva, lo cierto es que pronto nuestros protagonistas "viajan" a Atienza (Guadalajara), uno de esos pueblos que parecen detenidos en el tiempo.
Atienza es uno de los grandes tesoros de la España rural. Declarado Conjunto Histórico-Artístico, este pequeño pueblo de la Sierra Norte de Guadalajara conserva un legado medieval que se respira en cada rincón, desde sus calles empedradas hasta sus iglesias románicas.
Durante siglos, Atienza fue un punto estratégico entre reinos cristianos y musulmanes. Su ubicación, en lo alto de un cerro, la convirtió en una plaza clave en la Reconquista. Hoy, ese pasado se refleja en su trazado urbano y en los restos de murallas que aún rodean parte del municipio.
El gran símbolo del pueblo es su castillo, una fortaleza que corona la colina y desde la que se obtienen unas vistas espectaculares del entorno. Subir hasta lo alto no solo merece la pena por el paisaje, sino también por la sensación de viajar atrás en el tiempo.
Uno de los mayores atractivos de Atienza es la cantidad de patrimonio que concentra en un espacio reducido. Entre sus imprescindibles destacan:
Además, Atienza cuenta con varios pequeños museos repartidos en antiguas iglesias, como el Museo de la Santísima Trinidad, que ayudan a entender mejor su historia.
Pero si hay una fecha clave para visitar Atienza, es Pentecostés, cuando se celebra la famosa Caballada, una de las fiestas más antiguas de España.
Esta tradición conmemora un episodio medieval en el que unos arrieros ayudaron al rey Alfonso VIII a huir disfrazado para evitar ser capturado. Hoy, los participantes recorren el pueblo a caballo vestidos con trajes tradicionales en una celebración declarada de Interés Turístico Nacional.