TE LO CONTAMOS
El pueblo perfecto para quien no tiene vértigo: puentes colgantes y una poza turquesa en Valencia
Se recorre entre calles blancas, un castillo y un sendero de unos 10 kilómetros que cruza el río Turia.
Nos referimos a Chulilla, en el interior de Valencia, a menos de una hora de la capital. Tiene unos 700 habitantes y se encuentra dentro del Paraje Natural Municipal de Los Calderones, un cañón que el río Turia ha ido excavando durante miles de años.
Los puentes colgantes
La ruta más famosa es la de los Pantaneros, un sendero circular de uno 10 kilómetros que se hace en unas tres horas. Tiene una dificultad media y un desnivel de unos 300 metros. Empieza en el propio pueblo y baja hasta el río.
Después bordea el desfiladero y lo cruza dos veces por puentes colgantes. El primero mide 20 metros de largo y está a 15 metros de altura. Y el segundo es más largo, con 28 metros, pero más bajo, a 5 metros. Se cruzan por turnos, y no son lo más recomendable si sufres de vértigo.
El nombre viene de los "pantaneros", los vecinos que trabajaron en la construcción del emblase de Loriguilla. En los años 50 se levantaron las primeras pasarelas para que pudieran cruzar el cañón e ir a las obras. Los puentes actuales se inauguraron en 2013.
Qué ver por el camino
La ruta sale del pueblo y baja hacia el cañón. Al principio hay algún tramo estrecho en lo alto del barranco, pero enseguida el camino se ensancha y se vuelve cómodo de recorrer.
La primera parada es el mirador de Compuertas, con una panorámica del embalse. Poco después llega el de la Carrucha, desde donde se ve desde arriba el Charco Azul, esa poza turquesa que parece pintada entre las paredes de roca.
Más adelante aparece una pequeña cascada, y después, Los Calderones. Es una garganta de paredes verticales de casi 100 metros de altura, que el río Turia ha ido excavando con el paso de los siglos. Es el punto más espectacular del recorrdido, y justo aquí empiezan los puentes colgantes.
Entre una parada y otra, el paisaje va cambiando. Hay zonas de bosque junto al río, con sombra y humedad, y otras de matorral mediterráneo, más seco y abierto. Por eso conviene ir con calma y parar a mirar.
El Charco Azul
Es una poza de agua turquesa, escondida en el curso del río Turia entre paredes verticales de más de 80 metros. Es de los lugares más fotografiados de Chulilla, y en verano se llena de gente que acude a refrescarse. El baño suele estar permitido, aunque conviene preguntar antes en la oficina de turismo.
Si no tienes tiempo para la ruta larga, hay un sendero más corto y señalizado que baja hasta allí desde el pueblo. Sale de la plaza de la Baronia y baja por las calles de Santa Bárbara y Las Cuevas hasta llegar al cañón de Turia. Son unos 4 kilómetros entre ida y vuelta, y el camino es sencillo, apto para ir en familia.
Sobre el pueblo
Chulilla se recorre bien a pie, entre calles estrechas y fachadas blancas. Lo más llamativo es el castillo, de origen musulmán, que se alza sobre una montaña y está declarado Monumento Histórico-Artístico desde 1981. Tras la conquista critiana pasó por varias manos:
- En 1248 Jaime I lo donó a Pere Escrivá.
- En 1274 se creó la baronía de Chulilla, bajo el obispo de Valencia.
- En 1379 se reforzó por la guerra con Castilla.
- Depués fue residencia señoral y también cárcel de eclesiásticos, y lo usaron los carlistas.
- Hoy se puede visitar y tiene vistas al cañón de Turia.
Más abajo está la iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles, del siglo XVIII. Para otra buan vista del río, sube al mirador de La Peñeta. Y si te sobra tiempo, la ermita de San José, también del siglo XVIII, es una parada tranquila.