NO TE LO PIERDAS

Qué es el efecto Purkinje y cómo verlo durante el eclipse solar total del 12 de agosto

El eclipse solar total del próximo miércoles no solo apagará el cielo del norte de España. También hará que los rojos de tu camiseta se vuelvan casi negros mientras los verdes brillarán más que nunca.

Hay planes que solo se pueden vivir una vez en la vida, y el del próximo miércoles es uno de ellos. El 12 de agosto la sombra de la Luna cruzará España de Galicia a Baleares justo antes del atardecer, en el primer eclipse solar total visible desde la Península en más de un siglo, y ya hay pueblos dentro de la franja de totalidad que llevan meses con el alojamiento agotado.

Pero mientras todo el mundo mira hacia arriba, hay un segundo espectáculo que ocurre a ras de suelo y que casi nadie tiene fichado. Se llama efecto Purkinje, y si eliges bien la ropa que te pones ese día lo vas a notar en tus propias manos.

Eclipse solar | iStock

Lo describió a principios del siglo XIX el anatomista y fisiólogo checo Jan Evangelista Purkyně. Paseando con las primeras luces del día, se fijó en que las flores rojas que de día lucían un carmesí intenso se veían apagadas y oscuras cuando había poca luz.

La explicación está en la retina. Con luz abundante trabajan los conos, que distinguen bien el color. Cuando la luz cae toman el relevo los bastones, mucho más sensibles a las longitudes de onda cortas (azules y verdes) y casi ciegos al rojo. Ese relevo completo tarda entre 30 y 45 minutos, que es lo que tardan tus ojos en acostumbrarse a una habitación a oscuras.

Y ahí está la gracia del eclipse: no hay media hora, hay un par de minutos. La luz se desploma tan rápido que conos y bastones acaban funcionando a la vez, en lo que los especialistas llaman visión mesópica. El paisaje adopta un tono grisáceo, casi sepia, y los colores se reordenan delante de ti.

Consejos

Con poca luz, los rojos se ven oscuros, apagados y a veces casi negros, mientras que azules y verdes ganan viveza. Por eso los expertos recomiendan llevar rojo y verde a la vez: el contraste entre ambos hace que el cambio sea imposible de pasar por alto.

Dos avisos importantes.

  • El primero: olvídate de los neutros. El negro, el blanco, el gris y el marrón se funden con el tono grisáceo del entorno y no te van a servir de nada.
  • El segundo: el efecto se aprecia muchísimo mejor cuando hay bastantes personas vestidas así. Dos camisetas rojas entre cien no hacen nada; un grupo entero de merenderos, miradores o plazas del pueblo vestido de rojo y verde convierte el eclipse en un experimento colectivo. Si te vas de escapada con amigos o en familia, mándales el aviso hoy mismo.

Mucha gente cree que solo se percibe durante la totalidad, y no es así. El cambio se nota sobre todo en los minutos previos, mientras el cielo se va apagando y tus ojos todavía no han tenido tiempo de adaptarse.

Fuera de la franja de totalidad también puede apreciarse, aunque de forma mucho más discreta, siempre que el Sol quede oscurecido en más de la mitad. Si estás en Madrid o en Sevilla, no te quedas del todo fuera del juego: simplemente el efecto será más sutil.

Eclipse solar sobre la tierra | iStock

La franja donde la Luna cubrirá el disco solar por completo mide unos 290 kilómetros de ancho y cruza el país de noroeste a sureste. Entre las capitales dentro de la franja están A Coruña, Oviedo, León, Burgos, Soria, Zaragoza, Castellón, València y Palma. Madrid y Barcelona se quedan fuera y verán un eclipse parcial.

En la línea central la totalidad no llega a los dos minutos, y en los bordes de la franja se queda en apenas unos segundos. Los horarios cambian según el municipio, así que merece la pena consultar la ficha concreta de tu localidad en la web de eclipses del Instituto Geográfico Nacional.

Esto es importante; el Sol estará muy bajo, casi tocando el horizonte. No basta con estar dentro de la franja, necesitas un punto con el horizonte oeste completamente despejado. Una montaña, un edificio o una línea de árboles bastan para dejarte sin eclipse.

Las gafas

Las gafas homologadas ISO 12312-2 son obligatorias durante todas las fases del eclipse excepto durante la totalidad, y sirven para una única cosa: mirar directamente al Sol. Mirarlo sin filtro fuera de la totalidad puede provocar daños permanentes en la retina.

El efecto Purkinje, en cambio, se observa mirando a tu alrededor: la ropa, la vegetación, los coches, el suelo. Para eso no necesitas gafas, porque no estás mirando al Sol. De hecho, con las gafas puestas es imposible apreciarlo, ya que bloquean prácticamente toda la luz del entorno. La norma es sencilla: gafas puestas para el cielo, gafas fuera para el paisaje.