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La isla más pequeña de Alemania: guarda una fortaleza y solo viven 4 personas

En mitad del lago Steinhude se esconde Wilhelmstein, una diminuta isla artificial que alberga una fortaleza del siglo XVIII y más de 250 años de historia.

En muchas ocasiones te hemos hablado de islas de lo más peculiares, como es el caso de Tristán de Acuña, un pequeño archipiélago volcánico situado en el Atlántico Sur que ostenta el título de isla habitada más remota del planeta.

Pero... ¿sabías que la isla más pequeña de Alemania tiene una fortaleza y en ella solo viven 4 personas? En pleno lago Steinhude, en Alemania, se encuentra Wilhelmstein, una diminuta isla artificial construida en el siglo XVIII como fortaleza defensiva y que llegó a funcionar como escuela militar y prisión. Hoy es uno de los lugares más singulares que se pueden visitar en esta zona de Baja Sajonia.

A simple vista puede parecer una pequeña isla surgida de manera natural en mitad del agua, pero la historia de Wilhelmstein es muy diferente. Situada en el lago Steinhude (Steinhuder Meer), el mayor lago interior de Baja Sajonia, esta isla fue creada artificialmente por orden del conde Guillermo de Schaumburg-Lippe a partir de 1761. Su objetivo era levantar una fortaleza que sirviera como punto defensivo para su territorio.

La construcción no fue precisamente sencilla. Durante cinco años se levantaron la isla principal y otras 16 pequeñas islas a su alrededor, transportando hasta el lugar piedras y otros materiales. Entre 1765 y 1767 se construyó la fortaleza en forma de estrella, dotada de cuatro bastiones. Con el paso del tiempo, las diferentes islas terminaron uniéndose mediante rellenos hasta dar a Wilhelmstein el aspecto que presenta en la actualidad.

Una fortaleza que también fue escuela militar y prisión

Wilhelmstein no tardó en asumir otras funciones. En 1771 se fundó allí una escuela militar para formar a futuros oficiales de artillería, por la que pasó Gerhard von Scharnhorst, quien posteriormente se convertiría en una destacada figura militar prusiana. La isla estuvo también vinculada al desarrollo del Steinhuder Hecht, un prototipo de submarino ideado en tiempos del conde Guillermo.

La fortaleza solo tuvo que demostrar su capacidad defensiva en una ocasión. En 1787, durante el intento de Hesse-Kassel de hacerse con Schaumburg-Lippe, Wilhelmstein resistió el asedio. Posteriormente perdió parte de su función militar y terminó siendo utilizada como prisión estatal, antes de convertirse en un destino para visitantes durante el siglo XIX.

Qué ver en la isla de Wilhelmstein

Actualmente, recorrer Wilhelmstein permite descubrir buena parte de esta historia. La fortaleza alberga un museo y los visitantes pueden adentrarse en las antiguas casamatas, conocer los espacios utilizados por soldados, oficiales y prisioneros y contemplar una reproducción del Steinhuder Hecht. Uno de los puntos imprescindibles es la torre, el lugar más elevado de la isla, desde donde se obtiene una panorámica del lago Steinhude.

Y es que Wilhelmstein es realmente pequeña: cada uno de sus lados mide apenas unos 120 metros. A pesar de sus dimensiones, actualmente cuenta con la fortaleza, espacios expositivos, alojamiento y gastronomía, además de pequeños jardines y rincones junto al agua desde los que disfrutar del paisaje.

Cómo llegar a Wilhelmstein

Parte del encanto de la visita está precisamente en el trayecto. A la isla solo se llega por agua, con barcos que parten desde Steinhude y Mardorf. También es posible realizar la travesía en los tradicionales Auswanderer, unas embarcaciones de madera características del lago. El viaje desde Steinhude dura alrededor de 25 minutos.

En 2026, la fortaleza puede visitarse diariamente del 20 de marzo al 31 de octubre. Durante los meses de invierno existe una prohibición de navegación en el lago y la isla permanece cerrada. Una escapada peculiar para quienes quieran descubrir un rincón de Alemania donde una diminuta isla en mitad de un lago concentra más de 250 años de historia.