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Un turista ha protagonizado un nuevo incidente en la Fontana di Trevi al lanzarse al agua y nadar en su interior, una conducta prohibida que le ha costado una multa de 500 euros. El suceso, que ha sido grabado por otros visitantes, reaviva el debate sobre el turismo incívico y la necesidad de reforzar las medidas para proteger uno de los monumentos más icónicos de Roma.
Un nuevo episodio de turismo incívico ha vuelto a poner el foco sobre la Fontana di Trevi, uno de los monumentos más emblemáticos de Roma. Un visitante fue sorprendido lanzándose de cabeza al agua y nadando en la fuente como si se tratara de una piscina pública, ante la mirada atónita de decenas de turistas que grabaron la escena con sus móviles.
Los agentes de seguridad actuaron rápidamente para sacar al hombre del agua e identificarlo. Las autoridades italianas recuerdan que bañarse en la Fontana di Trevi está completamente prohibido y puede acarrear multas económicas e incluso sanciones más graves, especialmente en casos de daños al patrimonio histórico.
El turista ha sido multado con 500 euros por los agentes de seguridad y, además, se plantea la posibilidad de pedir que se le prohíba el acceso a la fuente de por vida.
La escena vuelve a reabrir el debate sobre el comportamiento de algunos turistas en enclaves históricos de gran afluencia. La Fontana di Trevi, construida en el siglo XVIII y considerada uno de los grandes símbolos de Roma, recibe millones de visitantes cada año y lleva tiempo enfrentándose a problemas de masificación y actos vandálicos.
De hecho, el Ayuntamiento de Roma ha comenzado a implantar nuevas medidas para controlar el acceso al monumento y protegerlo del deterioro provocado por el turismo masivo. Entre ellas, destaca el cobro de una entrada simbólica para acceder a la zona más cercana a la fuente.