PARQUES

7 parques que tienes que pasear en otoño al menos una vez en la vida y por qué

Es en primavera cuando más solemos pensar en la belleza de los parques pero lo cierto es que en otoño son, si cabe, más espectaculares.

Parque en otoño Pixabay

La primavera, quizá porque llega después del frío invierno, con días más cálidos, largos y luminosos y con la floración de gran variedad de especies, siempre nos lleva a los parques pero lo cierto es que el otoño, siendo una época muy diferente, tiene el mismo efecto: el otoño llega tras el tórrido verano pero sus temperaturas todavía son agradables, sus días son más cortos pero no los más cortos y su luz es muy especial, muy cálida; si a eso añadimos la paleta de color de la naturaleza en otoño, que no es tan colorista como la de primavera pero sí espectacular desde los tonos amarillentos y ocres hasta los anaranjados, entenderemos mejor que los parque son un gran destino de otoño.

Ahora bien, del mismo modo que no todos los parques son igual de interesantes en las mismas semanas de la primavera porque ese interés depende de la floración de las especies que en él crecen, sucede en otoño que no todas las especies cambian de color del mismo modo ni al mismo tiempo (ni todas acaban por peder las hojas…) y por eso hay parques que son especialmente bellos en otoño ¿cuáles son y dónde están? Eso te lo contamos a continuación:

Shinjuku Gyoen en Tokio

Shinjuku Gyoen en Tokio | Imagen de AllisonMiller, licencia: CC BY-SA 4.0, via Wikimedia Commons

Es, probablemente, el mejor parque del mundo en otoño, el más bello y espectacular: se trata de un parque enorme y muy bien cuidado en el corazón de Tokio y en él confluyen diferentes tipos de paisaje que van desde el tradicional japonés a jardines de corte más occidental pasando por grandes praderas. Ahora bien ¿qué es lo que hace tan especial este parque en otoño? Los árboles que crecen en él porque se trata de arces que en otoño se tiñen de tonos rojos y anaranjados, y de ginkgos cuyas hojas adquieren un tono amarillo intenso en esta época del año.

Además en este parque, gracias a que se ha cuidado al detalle el paisajismo, no solo se disfruta de los colores de otoño sino de estampas únicas como el camino cubierto de hojas de ginkgo o los arces rojos reflejados en un estanque, todo ello completado con detalles como una casa de té en medio del follaje otoñal o el skyline de Shinjuku emergiendo tras los árboles.

Central Park en Nueva York

Central Park, Nueva York | Pixabay

Central Park es otro destino indispensable del otoño porque este parque no solo se tiñe de tonos amarillos, naranjas, rojos y tostados sino que lo hace junto a los rascacielos de Manhattan; esa es la razón por la que la imagen de Central Park en otoño es tan reconocible, porque se perfila junto al uno de los skyline más populares, el de Manhattan. Además Central Park es también un parque de gran tamaño y, según la época en la que lo visites, descubrirás zonas más otoñales que otras pero, si lo visitas en octubre, e incluso principios de noviembre, no te defraudará.

El mejor plan para disfrutar de Central Park en otoño empieza fuera del parque sino que lo hace en Manhattan, donde puedes desayunar a placer antes de adentrarte en el parque para caminar entre árboles amarillo, rojos, marrones…; no debes dejar de cruzar el puente sobre el lago para salir después del parque y encontrarte de nuevo junto a los rascacielos más famosos del mundo.

Richmond Park en Londres

Richmond Park | Pixabay

Este parque es muy diferente de Central Park aunque está en una gran ciudad como Londres, es en realidad un gran parque natural en el que disfrutar no tanto de un jardín inglés como de un otoño británico de lo más salvaje: aquí hay praderas, bosques, colinas, estanques, paisajes históricos… y ciervos rojos y gamos que se mueven libremente por todo el parque. Y que haya ciervos rojos significa que, en otoño, hay berrea desde finales de septiembre hasta principios de noviembre, es decir, durante todo el mes de octubre.

Pero Richmond Park no solo es un parque otoñal por la berrea, que sería motivo más que suficiente, también lo es por sus colores con zonas que se tiñen en deliciosos tonos dorados y sus hojas caídas, por la niebla tan londinense ella y también por la luz baja propia de los días de otoño que anticipan el invierno que está por llegar.

Prater en Viena

Prater, en Viena | Pixabay

El Prater es un parque muy vienés y muy grande, no en vano fue en tiempos pasados el coto de caza de los Habsburgo, hoy es famoso por la Hauptallee, una larga avenida arbolada que atraviesa el parque y que, en otoño, se tiñe en tonos amarillos, ocres y naranjas. Claro que no tienes que limitarte a esta camino sino, desde él, adentrarte por los caminos secundarios para conocer a placer este bello parque vienés.

La experiencia que nos ofrece este parque no es solo natural, es también muy vienesa porque podemos combinar el paseo por sus senderos con el disfrute de la rica repostería vienesa que se sirve en sus cafés o, en función de la hora del día, por una cata de cerveza local. Y lo mejor, este parque natural cuenta con su propio parque de atracciones con una imagen que es de las más famosas de Viena: la histórica noria gigante del Prater.

Phoenix Park en Dublín

Phoenix Park | Pixabay

El de Phoenix Park es un otoño muy irlandés, popular más por sus grandes praderas y sus árboles centenarios además de por sus cielos y su luz atlántica más que por sus colores otoñales ¿por qué lo incluimos entonces en nuestra lista de parques otoñales? Porque nos ofrece la posibilidad de disfrutar de un espectáculo otoñal: la berrea, una berrea que protagonizan unos 600 gamos descendientes en gran medida de los ciervos que se introdujeron en el parque allá por el S.XVII.

Es verdad que aquí la hierba permanece verde pero los árboles sí se tiñen de tonos amarillos y ocres, los cielos son grises, la lluvia cae de forma intermitente, la niebla va y bien y los grupos de ciervos pasean el parque a placer; lo que sí hay que hacer en Phoenix Park, como sucede con Richmond Park en Londres, es ser prudente con los ciervos y mantener la distancia con ellos, son animales salvajes y además están en época de celo, es peligroso molestarlos.

Tiergarten en Berlín

Panorámica de Tiergarten | Imagen de Ralf Roletschek, licencia: CC BY-SA 3.0 AT, via Wikimedia Commons

210 hectáreas ocupa este inmenso parque urbano berlinés; está entre lugares tan emblemáticos de Berlín como la Puerta de Brandeburgo, el Zoo o Potsdamer Platz; ahora bien, esta ubicación tan urbana pierde fuerza cuando entras en el Tiegarten y te pierdes por sus senderos arbolados, la ciudad prácticamente desaparece una vez estás dentro del parque, un parque cuyos senderos están, en otoño, llenos de hojas y cuyos árboles forman preciosos túneles en tonos dorados y cobrizos.

El elemento más popular del parque es la Columna de la Victoria y su imagen en otoño es de lo más sugerente porque los árboles que la rodean van cambiando de color según avanza esta estación hacia el invierno. ¿El mejor momento del otoño para visitar el Tiergarten? El mes de octubre e incluso los primeros días de noviembre.

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Parc de la Tête d’Or | Pixabay

Este es, probablemente, el menos popular de los siete parques que hemos incluido en nuestra lista pero no por ello es menos interesante sino más bien todo lo contrario; es un parque de más de 100 hectáreas con un gran lago, praderas, bosques de árboles centenarios, un jardín botánico, invernaderos, una rosaleda y hasta un zoológico. ¿Y por qué es especialmente interesante en otoño? Porque sus árboles centenarios pintan un cuadro romántico a rabiar al teñirse en tonos amarillos, naranjas y rojizos y reflejarse en el lago.

Además este parque, en otoño, es una fiesta porque se celebra en octubre el Festival de las Calabazas de Otoño, una fiesta que no gira solo entorno a las calabazas sino alrededor de los frutos típicos del otoño en general. El parque nos enamora con su otoño en octubre y también en noviembre pero, si quieres disfrutar del Festival de las Calabazas de Otoño, tendrás que organizar una escapada al vuelo: se celebra los días 10 y 11 de octubre.