AUSTRIA

Abadía de Melk: el monasterio barroco que domina el Danubio

Su fachada amarilla es uno de los símbolos de Austria.

Abadía de Melk Pixabay

A orillas del río Danubio, sobre una pequeña colina rocosa, se alza la Abadía de Melk, el que bien podríamos decir que es uno de los monumentos más impresionantes de Austria. De origen benedictino, este edificio religioso es una de las grandes obras maestras del barroco europeo. Por supuesto, también una de las visitas imprescindibles para cualquier viajero que recorre el valle del Danubio.

Sobre la Abadía de Melk podemos decirte que se construyó entre los siglos XVII y XVIII, aunque lo cierto es que su historia viene de mucho tiempo atrás. También que es un monumento de grandes dimensiones, con torres ornamentadas y una riqueza decorativa digna de admirar en su interior. Su fachada también es bonita. De color amarillo, se deja ver a kilómetros de distancia. De hecho, es todo un símbolo del país.

No obstante, su fachada no es lo único admirado de esta abadía. También destaca, por ejemplo, su biblioteca histórica. En sus estanterías de madera tallada se esconden miles de manuscritos y volúmenes antiguos. Además, sus paredes están decoradas con frescos y detalles dorados que llaman mucho la atención.

Abadía de Melk | Pixabay

Asimismo, la iglesia abacial es otro de los principales reclamos de este complejo. Mármoles, estucos y pinturas protagonizan su interior, y son una muestra de lo exuberante que era el barroco centroeuropeo.

Por otro lado, debes saber que la Abadía de Melk ofrece mucho más que su patrimonio artístico. Y es que desde las terrazas y jardines del monasterio se otienen unas vistas increíbles tanto del río Danubio como del Valle de Wachau, la que está considerada una de las regiones más bonitas de Austria.

Cabe apuntar que en esta zona abundan los viñedos, los castillos y los pueblos históricos. De este modo, una visita a la Abadía de Melk puede complementarse con una ruta por los alrededores. También con un crucero por el Danubio, un planazo que regala una perspectiva distinta de la Abadía de Melk y su entorno natural.