SEVILLA
La casa de Blas Infante que esconde un sorprendente legado en pleno corazón de Andalucía
Viajamos hasta Coria del Río, en Sevilla, para conocer la espectacular historia que esconde la Casa de Blas Infante.
Ponemos rumbo a la localidad sevillana de Coria del Río, donde podemos encontrarnos con uno de los edificios con mayor peso simbólico dentro de la historia reciente de Andalucía. Nos referimos, como no podía ser de otra forma, a la casa que perteneció a Blas Infante, conocida también como Dar al-farah, "la Casa de la Alegría". En la actualidad, el inmueble no se presenta en solitario, sino integrado en un conjunto museístico más amplio, el recinto de la Autonomía de Andalucía, que comparte espacio con el Museo de la Autonomía, que está centrado en explicar el camino recorrido por el pueblo andaluz hasta alcanzar su autogobierno, y con un Centro de Investigación dedicado al estudio de la realidad andaluza desde las Ciencias Sociales.
Casa museo de Blas Infante de Coria del Río, a través de su historia
Para comenzar, debemos tener en cuenta que la edificación se remonta a 1931, año en que Blas Infante inicia las obras de la que sería su vivienda hasta que fue fusilado en 1936. Para su diseño no recurrió a modelos preexistentes, sino que ideó una propuesta personal en la que se entrelaza el regionalismo con rasgos propios de la arquitectura andalusí. Las obras se prolongaron durante dos años, y el resultado quedó emplazado en una elevación con panorámicas hacia el río Guadalquivir. Más allá de convertirse en su hogar, la casa fue concebida por el propio Infante como una manifestación física de su mundo interior. De esta forma, cada rincón y cada detalle constructivo respondía a un simbolismo deliberado, vinculado a sus inquietudes personales e intelectuales.
Habría que esperar hasta abril de 1983 para que el Parlamento de Andalucía otorgara a Blas Infante el título de Padre de la Patria Andaluza, un reconocimiento que vino a hacer justicia al peso que tuvo en el impulso del proceso autonómico. La propiedad pasó a manos de la Junta de Andalucía en 2001. De esta forma, en 2003, se inauguró como espacio museístico, mientras que en 2006 recibió la declaración de bien de interés cultural, con la categoría de Monumento, en atención a su relevancia histórica y simbólica. Desde entonces, ha sido el Centro de Estudios Andaluces, vinculado a la Consejería de la Presidencia, el organismo responsable de su gestión y conservación.
No podemos dejar de mencionar que entre 2008 y 2010, el conjunto fue sometido a una profunda intervención de restauración, encabezada por el arquitecto Antonio Tejedor Cabrera, con el objetivo de revertir el deterioro que presentaba el edificio. Los trabajos culminaron a tiempo para que la reapertura coincidiera con la conmemoración del 125 aniversario del nacimiento de Infante.
Casa museo de Blas Infante de Coria del Río, a través de sus características
Frente a la estética regionalista dominante en las construcciones de comienzos del siglo XX, la casa opta por un lenguaje propio, resultado de mezclar influencias de distintas épocas. Su exterior transmite sobriedad, con paramentos de ladrillo rematados por almenas escalonadas de raíz almohade. En cambio, el interior sorprende por su riqueza decorativa: yeserías, azulejería, pinturas murales, mobiliario y columnas se combinan en un conjunto ecléctico cargado de significados.
Entre sus espacios sobresale el comedor familiar, decorado con murales de tono orientalista que rinden homenaje a la huella musulmana en Andalucía. Un claro ejemplo lo encontramos en la biblioteca, que reúne más de 1.500 volúmenes, así como en el despacho, donde se conservan piezas ligadas a su actividad, entre ellas un sillón que fue de Emilio Castelar, una mano de bronce obsequio del escultor y amigo Lorenzo Coullaut Valera, y el archivo donde guardaba sus documentos personales y profesionales.