BÉLGICA
Ponemos rumbo a Bélgica, concretamente hasta Lovaina, para conocer la sorprendente historia que esconde la Iglesia de San Pedro.
Viajamos hasta Lovaina, en Bélgica, para conocer todos los detalles de una de sus construcciones más sorprendentes y significativas. Nos referimos, como no podía ser de otra manera, a la Iglesia de San Pedro. Está ubicada en el Grote Markt, cerca del Ayuntamiento, y fue construida principalmente en el siglo XV en estilo gótico brabanzón. La planta del templo tiene forma de cruz latina y su campanario jamás se acabó.
Junto a la Catedral de los Santos Justo y Pastor de Alcalá de Henares, es uno de los dos templos que ostentan el título de Iglesia Magistral en todo el mundo. Por lo tanto, todos sus canónigos debían ser doctores en teología. Es importante destacar que la torre de esta iglesia forma parte de un grupo de unas 56 torres y campanarios municipales de Bélgica y Francia que, en 1999, fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
La primera construcción, que data aproximadamente del año 986, era de madera. En 1176, sufrió un aparatoso incendio, por lo que fue reemplazada por una iglesia románica construida en piedra y con un extremo occidental flanqueado por dos torres redondas. Unas características que nos recuerdan, inevitablemente, a la Basílica de Nuestra Señora, en Maastricht. De este edificio románico únicamente queda parte de la cripta.
Es importante destacar que la construcción de la actual edificación gótica, significativamente más grande que su predecesora, se comenzó hacia el año 1425. Eso sí, fue continuada durante más de medio siglo en un estilo marcadamente uniforme, por lo que se reemplazó la iglesia anterior de forma progresiva, desde el este hacia el oeste.
Además, la construcción de este templo se solapó con la del Ayuntamiento al otro lado de la plaza. Es por eso que, en los primeros decenios, compartió la misma sucesión de arquitectos que su “vecino civil”. Es decir, primero Sulpitius van Vorst, después Jan II Keldermans y, con posterioridad, Matheus de Layens. En 1497, la edificación estaba prácticamente finalizada, aunque se siguieron haciendo diversas modificaciones, especialmente en la zona occidental.
No podemos dejar de mencionar que, en 1458, un incendio afectó gravemente a las antiguas torres románicas. Rápidamente se procedió a realizar los primeros arreglos para un nuevo complejo de torres, aunque nunca se llevó a cabo. Posteriormente, en 1505, Joost Matsys trazó un ambicioso plan para erigir tres imponentes torres de sillería coronada por agujas caladas. De hecho, la aguja central alcanzaría los 170 metros, convirtiéndose en la edificación más alta del mundo por aquel entonces.
A pesar de los esfuerzos, lo cierto es que la carencia de fondos y la insuficiente estabilidad del suelo hicieron que este plan fuese impracticable. De hecho, la torre central alcanzó menos de un tercio de la altura que se pretendía antes de que el proyecto quedara en el abandono en 1541. Además, la altura quedó aún más reducida como consecuencia de derrumbamientos parciales que se llevaron a cabo desde 1570 a 1604.
Hay que mencionar que, debido a las dos Guerras mundiales, la Iglesia de San Pedro de Lovaina resultó muy dañada. En 1914, un fuego derrumbó el tejado mientras que 30 años después, en 1944, una bomba destruyó gran parte del lado septentrional. Así pues, el techo reconstruido fue coronado en el crucero por una flèche que, a diferencia de la cúpula del siglo XVIII que la precedió, encaja perfectamente con el estilo del templo. En 1998, se añadió el jacquemart que, periódicamente, hace sonar una campana cerca del reloj, situado en el transepto meridional.