NORUEGA
Descubre el Museo Vigeland de Oslo y la curiosa forma en la que se gestó este edificio
Viajamos hasta la capital de Noruega para conocer la sorprendente historia que esconde el Museo Vigeland de Oslo.
Es el momento más que perfecto para poner rumbo a Noruega, concretamente hasta Oslo. Allí podemos toparnos con un gran número de construcciones, monumentos y rincones verdaderamente de ensueño. Un claro ejemplo lo encontramos, precisamente, en el Museo Vigeland.
Museo Vigeland de Oslo, a través de su historia
Para comenzar, debemos tener en cuenta que su historia comenzó en 1919 cuando el reconocido escultor Gustav Vigeland hizo una oferta al Municipio de Oslo para donar sus obras en el futuro. Hay que tener en cuenta que la trayectoria artística de Vigeland no solo consistió en esculturas, ni mucho menos, sino que también destaca por sus xilografías, dibujos y fotografías, así como por cartas y otras esculturas. ¡Hasta tuvo una destacadísima biblioteca personal!
A cambio de todo eso, Gustav Vigeland quiso tener en su poder un estudio artístico que podría ser utilizado como museo después de su muerte. Es más, incluso la habitación del escultor, situada en el tercer piso, se conservó como parte de ese museo. Lo cierto es que la edificación destinada a ser museo comenzó a construirse en 1921, tan rápido como se firmó el contrato entre Vigeland y la ciudad de Oslo.
Para llevar a cabo este ambicioso proyecto, se decidió contar con dos reconocidos arquitectos como fueron Lorentz Harboe Ree y Carl Buch, y fue construido utilizando el estilo neoclásico. Cabe destacar que en 1923, un año antes de que la parte media y el ala norte estuvieran completadas, Gustav Vigeland se mudó. El ala sur fue rematada en 1930. Hay que mencionar que el estudio no solamente fue utilizado por Vigeland, sino también por otros tantos artistas.
El reconocido escultor falleció en 1943 durante la Segunda Guerra Mundial. Así pues, tal y como estaba previsto, la edificación se abrió como museo público en 1947, aunque lo hizo parcialmente gracias al superávit de presupuesto de la compañía de cine municipal Oslo Kinematografer.
En la actualidad, la propietaria del museo continúa siendo la ciudad de Oslo a través de la consejería de cultura. No podemos dejar de mencionar que, justo al norte del museo se encuentra el famoso parque de Vigeland que muestra las esculturas más impresionantes del artista, pero también podemos disfrutar del precioso parque Frogner. Para poder llegar a este museo, puedes hacerlo en coche por la autovía Ring 2, autobuses locales y, por supuesto, también utilizando el metro de Oslo.
Lo que es un hecho es que, desde la muerte del escultor y la posterior apertura al público de este espacio, esta construcción se ha convertido, inevitablemente, en uno de los grandes atractivos de la capital de Noruega. De hecho, cada vez son más los turistas que no dudan un solo segundo en acercarse a este museo, conscientes de que van a salir verdaderamente impresionados. ¡Para nosotros es un imprescindible en un viaje a Oslo, sin lugar a dudas!