BRASIL

Descubre el Santuario del Buen Jesús de Congonhas, la obra más representativa del Barroco brasileño

Viajamos hasta Congonhas, en Brasil, para conocer la sorprendente historia que esconde el Santuario del Buen Jesús.

Santuario del Buen Jesús de CongonhasImagen de Eric Gaba (Sting - fr:Sting), licencia: CC BY-SA 4.0, via Wikimedia Commons

Es el momento más que perfecto para poner rumbo a Brasil, concretamente hasta Congonhas, en el estado de Minas Gerais. Allí encontramos una construcción verdaderamente impresionante como es el Santuario del Buen Jesús de Congonhas, un conjunto arquitectónico y paisajístico formado por una iglesia, un atrio con esculturas de los doce profetas del antiguo testamento, seis capillas donde se representa la Pasión de Cristo y la Sala de los Milagros.

Santuario del Buen Jesús de Congonhas, a través de su historia

El templo se erigió entre 1757 y 1771, mientras que el conjunto fue construido en varias etapas, concretamente entre los siglos XVIII y XIX, por varios artesanos, pintores y maestros. Eso sí, la fundación del santuario se le atribuye al portugués Feliciano Mendes que, habiendo enfermado gravemente, prometió que si se curaba erigiría un templo como el que había en Braga, su tierra natal.

La historia está basada en la leyenda de un traficante de esclavos que, al lavar su plato en la orilla del río, descubrió que existía oro en la zona de Minas Gerais. Este territorio cambió de forma radical, conformándose por la gran cantidad de asentamientos mineros, así como pequeñas ciudades. Las minas de oro brasileñas situadas tras la sierra de Mantiqueira facilitaron la aparición de arquitectos, pintores, escultores y toda clase de artífices. Debido a este auge económico, fue posible el desarrollo del Barroco brasileño.

Profetas y Basílica de Congonhas | Imagen de Sapturnus, licencia: CC BY-SA 3.0, via Wikimedia Commons

Si nos centramos en la historia del Santuario, comienza con un milagro que al parecer ocurrió a un determinado colono portugués llamado Feliciano Mendes, que viajó a Minas Gerais con la esperanza de hacer fortuna tras el descubrimiento de oro. Lo que además trajo consigo el aumento económico y demográfico del lugar. Después de un tiempo, cayó gravemente enfermo. Es por eso que decidió gastar sus ahorros en un billete de vuelta a su país para terminar sus días en un convento.

Sin embargo, era tan ferviente en sus oraciones que, según la leyenda, el Señor le dio vuelta a su salud. Sintiéndose milagroso de una cura, Feliciano Mendes dejó a un lado sus planes para dedicar su vida a servir a Dios como ermitaño. En la cima de la colina que domina Congonhas levantó una humilde cruz, con un nicho al pie de la imagen de Jesús. Fue entonces cuando se impulsó la construcción de uno de los monumentos más impresionantes del cristianismo.

Esculturas de Alijandinho | Imagen de Aleijadinho, licencia de dominio público, via Wikimedia Commons

La edificación como tal se había completado cuando Aleijandinho fue llamado a Congonhas aunque, eso sí, lo único que faltaba era la fachada y las estatuas de los profetas. Una vez finalizada la obra, es tomado por el SPHAN en 1939 como Patrimonio Histórico Nacional. Con posterioridad, en 1985, fue considerado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Sea como sea, lo que es un hecho es que estamos ante la obra más representativa del Barroco brasileño, por lo que si estás pensando en poner rumbo a esta zona de Brasil, no dejes pasar la oportunidad de acercarte hasta este Santuario. Estamos convencidos de que no te dejará indiferente, ni mucho menos.

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