NI FRÍO NI MULTITUDES

Los destinos europeos perfectos para viajar en septiembre: todavía hace calor, pero hay menos turistas

Con el verano ya por terminar, septiembre se convierte en el mes preferido de los viajeros que buscan destinos templados y sin las aglomeraciones de julio y agosto.

El verano ya está por terminar, pero el buen tiempo no se ha enterado. Septiembre se ha convertido en el mes favorito de quienes viajan por Europa: las temperaturas siguen rondando los 24-28°C en el sur del continente, el mar mantiene el calor acumulado durante julio y agosto, y las multitudes que colapsan monumentos y playas en temporada alta empiezan a desaparecer. Estos son algunos de los destinos donde esa combinación funciona mejor.

Menorca, España

La isla balear más tranquila gana aún más encanto cuando termina agosto. Calas como Macarella o Mitjana, que en pleno verano se llenan desde primera hora, recuperan su aspecto casi virgen. A eso se suma un patrimonio prehistórico único en Europa, con yacimientos megalíticos como la Naveta des Tudons, y una gastronomía local que se disfruta sin las colas de la temporada alta.

La Puglia, Italia

El "tacón" de la bota italiana ofrece playas de aguas turquesas comparables a las de las Baleares, pero con mucha menos afluencia. Ciudades como Ostuni o Lecce, con su arquitectura barroca en piedra blanca, se pueden recorrer con calma, y los famosos trulli de Alberobello se visitan sin las aglomeraciones típicas del verano.

Atenas y las islas griegas

Grecia en septiembre mantiene el clima cálido y seco que la hace tan atractiva, pero islas como Santorini o Mykonos (saturadas en julio y agosto) se vuelven mucho más accesibles. Además, es el momento ideal para combinar playa con historia: la Acrópolis y el resto de yacimientos de Atenas se recorren con temperaturas más llevaderas que las de pleno verano.

Malta

Este archipiélago del Mediterráneo central reúne en poco espacio una capital declarada Patrimonio de la Humanidad, La Valeta, con calas de aguas cristalinas como Golden Bay o Mellieħa Bay. El clima sigue siendo cálido y seco durante todo septiembre, lo que permite repartir los días entre historia (incluidos templos megalíticos milenarios) y playa.

Lisboa y la Costa Vicentina, Portugal

La capital portuguesa combina cultura, gastronomía y buen clima sin el calor sofocante del verano. A poca distancia, la Costa Vicentina, en el Algarve, ofrece playas salvajes y acantilados espectaculares, ya con mucha menos gente que en los meses previos, ideal para quienes buscan naturaleza además de ciudad.

La Riviera Albanesa

Uno de los destinos emergentes de la región: costas de aguas cristalinas, pueblos tranquilos y precios todavía muy por debajo de los de sus vecinos Croacia o Montenegro. El calor se mantiene en septiembre y la infraestructura turística sigue en pleno funcionamiento, aunque con mucha menos gente.

En definitiva, septiembre reúne lo mejor de dos mundos: el calor que invita a la playa y la tranquilidad que permite disfrutar de las ciudades sin agobios. Ya sea en las calas de Menorca, las calles de Atenas o los pueblos de Puglia, estos son los destinos que demuestran que el verano en Europa, en realidad, no termina en agosto.