PORTUGAL
Las portuguesas islas Azores son un precioso destino de primavera y no solo por los colores intensos de sus paisajes en esta época del año.
Entre los meses de marzo y mayo las islas Azores nos reciben con unas temperaturas suaves que rondan los 20ºC y con lluvias a la baja tras haber superado ya el invierno; además los días son ya más largos y eso nos da más horas para recorrer estas islas a placer porque a todo esto hay que añadir un asunto no menor: hay menos turistas que en verano.
Los paisajes de primavera en las Azores son espectaculares por sus campos verdes, sus flores silvestres, sus hortensias, sus azaleas en flor, sus orquídeas y otras flores endémicas, estas últimas podrás verlas en los senderos de montaña y en los márgenes de los bosques; no solo la naturaleza es atractiva en las Azores sino también los jardines y parques, que están en esta época más bonitos que en ninguna otra y no solo por sus hortensias (Terra Nostra, en Furnas, San Miguel es uno de ellos).
Decíamos que no solo los colores intensos de la primavera hacían las Azores atractivas, el agua tiene mucho que ver en ello y es que las rutas por las calderas volcánicas, los miradores y en particular la Serra do Topo están en su mejor momento por el deshielo y las aguas caídas en el invierno. Añadamos a esto que es buena época para ver cetáceos, tanto ballenas como delfines, en San Miguel, Pico y Faial.
Si a todo esto añadimos que en primavera los pueblos están ya muy animados y celebran ferias de flores y festivales locales además de ofrecer productos frescos de temporada como piñas, fresas y también quesos locales.
La única desventaja respecto al verano es que en primavera la temperatura del agua es todavía fresca (ronda los 16ºC), ahora bien, se puede gozar igualmente de rutas en kayak o excursiones costeras y, para disfrutar del snorkel o de un baño largo, siempre se puede optar por alguna pieza de neopreno.