FRANCIA

Oradour-sur-Glane, el pueblo que guarda la memoria de la II Guerra Mundial en Francia

Oradour-sur-Glane es un pueblo tristemente famoso… te contamos por qué.

Oradour-sur-GlanePixabay

Oradour-sur-Glane está en la región francesa de Nueva Aquitania y debe su fama, y su destrucción, a lo allí acontecido durante la II Guerra Mundial: ocurrió el 10 de junio de 1944, días después del desembarco de Normandía ¿y qué ocurrió? Las tropas alemanas del ejército nazi masacraron, literalmente, a más de 600 habitantes de este pueblo entre los que había también mujeres y niños; la masacre fue tal que quemaron casi todas las casas y edificios del pueblo.

¿Y por qué es interesante desde el punto de vista histórico y turístico? Porque las autoridades francesas decidieron no reconstruir Oradour-sur-Glane sobre sus ruinas sino levantarlo de nuevo junto a ellas y mantener las ruinas como museo al aire libre que sirve de memoria de lo que ocurrió, de lo que no queremos que vuelva a ocurrir.

Oradour-sur-Glane | Pixabay

Si vistas hoy el viejo Orador-sur-Glane verás las ruinas de las casas, el colegio y la iglesia tal y como quedaron tras la masacre, también los vehículos quemados que se han conservado tal y y como estaban en 1944. El viejo Oradour-sur-Glane es algo así como un pueblo fantasma con sus casas abandonadas y amenazando ruina, con puestas abiertas, agujeros de bala, techos medio destruidos y objetos como bicicletas o muebles dañados.

El lugar más sobrecogedor de Oradour-sur-Glane es la iglesia porque sabemos que allí fueron encerradas y asesinadas unas 200 personas, el desastre fue de tal calibre que todavía se hallaron allí restos humanos años después de la masacre.

Oradour-sur-Glane | Pixabay

Además se ha abierto un centro de visitantes donde se explica lo que sucedió y se exponen documentos, objetos recuperados del pueblo, fotografías e incluso testimonios de los supervivientes. También se puede optar por una visita guiada para entender mejor lo que aquí ocurrió.

Visitar el viejo Oradour-sur-Glane es viajar a la barbarie de la que es capaz el ser humano, es un acto de memoria que no es completo si no se visita también el nuevo Orador-sur-Glane porque el pueblo reconstruido es la demostración palpable de que la vida siempre sigue adelante.

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