ÁLAVA
Viajamos a Argandoña, cerca de Vitoria, para conocer la sorprendente historia que esconde el Santuario de Nuestra Señora de Estíbaliz.
Es el momento más que perfecto para poner rumbo a la provincia de Álava, concretamente hasta la localidad de Argandoña. Allí nos topamos con una de las construcciones más significativas del País Vasco, como es el Santuario de Nuestra Señora de Estíbaliz. Dada su importancia cultural y arquitectónica, está considerado Bien de Interés Cultural (BIC) y Monumento histórico-artístico.
Está ubicado a aproximadamente 8 kilómetros de Vitoria, en la cima de un promontorio situado casi en el centro de la llanada de Álava. Este santuario data del siglo XI, sin duda, es una verdadera joya del arte románico. Subvencionado por la casa de Haro, especialmente por Toda López, se ha convertido en un referente del poder de las mujeres nobles de la época.
En el año 1138, esta construcción fue cedida a los monjes cluniacenses de Nájera. Fueron ellos los que lo conservaron hasta 1431, momento en el que lo vendieron a don Fernán Pérez de Ayala, hijo de don Pedro López de Ayala, reconocido canciller de Enrique II de Castilla. Siglos después, concretamente en 1542, don Atanasio de Ayala, descendiente y heredero, optó por donar el monasterio de Estíbaliz al hospital de Santiago de la ciudad de Vitoria. Ellos, a su vez, lo cedieron a la provincia de Álava con una condición: proceder a la restauración de la basílica.
En 1923, Zacarías Martínez Núñez OSA, el obispo de Vitoria, decidió encargar a los Benedictinos que se hicieran cargo de este templo. Ese mismo año, concretamente el 6 de mayo, se procedió a la coronación canónica de la Virgen de Estíbaliz. No podemos dejar de mencionar que, durante cien años, la comunidad benedictina permaneció en este santuario, hasta que los tres últimos monjes, de avanzada edad, se trasladaron a otras comunidades benedictinas.
En el año 2023, Juan Carlos Elizalde Espinal, como obispo de Vitoria, encargó a las Peregrinas de la Eucaristía, popularmente conocidas como ‘Peregrinas’, que se ocuparan de este Santuario. Fueron quince las que, en mayo de 2023, se instalaron en este convento. Hay que mencionar que, con motivo del centenario de la coronación canónica de la Virgen de Estíbaliz, el Papa Francisco concedió un año santo al Santuario, concretamente desde el 6 de mayo de 2023 al 6 de mayo de 2024.
A pesar de que quedó destruido en parte por el paso del tiempo y por la acción de los hombres en las continuas guerras que han echado a perder la parte decorativa, este templo posee un enorme valor arqueológico. Cuenta con una planta coronada por tres ábsides y unas columnas perfectamente embellecidas por historiados capiteles.
No podemos dejar de mencionar ni la pila bautismal ni el frontal de piedra del altar de Cristo, puesto que ambos ostentan numerosos detalles que nos hacen remontar su construcción a la época visigoda. Además, la puerta de la iglesia es conocida como “Puerta Speciosa”, precisamente por las esculturas y los relieves que la adornan.