ASTURIAS
Viajamos al Principado de Asturias para conocer la sorprendente historia que esconde la Plaza del Fontán, situada en Oviedo.
Es el momento más que perfecto para poner rumbo a la preciosa ciudad de Oviedo, donde nos topamos con un sinfín de construcciones, monumentos y rincones verdaderamente sorprendentes, a la par que espectaculares. Un claro ejemplo lo encontramos en El Fontán, una calle y plaza rectangular situada en el casco antiguo de la ciudad.
Su nombre proviene de la fuente manantial que llenaba la primitiva laguna que estaba ubicada en esa zona. Antiguamente, fue utilizada como corral de comedias y, en la actualidad, es uno de los puntos del ‘mercadillo del Fontán’ y zona hostelera. Junto a esta, podemos encontrar el espectacular mercado cubierto de El Fontán, que data del año 1885.
Para comenzar, debemos tener en cuenta que, en los inicios de la ciudad, esta zona era una laguna natural situada a las afueras. Estaba abastecida por manantiales naturales que brotaban en la zona y acabó convirtiéndose en una zona de recreo para los nobles de Oviedo. Durante ese tiempo, los campesinos que vivían a las afueras de la ciudad, se acercaban hasta este punto para vender sus productos.
Debido a este cada vez más habitual movimiento, no tardaron en aparecer artesanos. Con posterioridad, la laguna comenzó a ser un problema sanitario debido a la insalubridad que generaba. Así pues, a mediados de agosto de 1523, se decidió desecarla. Años después, concretamente en 1559, se finalizó la obra en la que se construyó no solamente un lavadero, sino también una fuente.
Cabe destacar que, en 1576, Magdalena de Ulloa, viuda de Luis de Quijada, tomó la decisión de fundar un colegio jesuita en Oviedo. Para ello, escogió los terrenos que, en la actualidad, ocupa el Mercado del Fontán, cuya obra finalizó en 1587. Los materiales excedentes de la construcción fueron utilizados para urbanizar la plaza. En 1873, el colegio fue demolido, y lo único que perduró fue la Iglesia de San Isidoro.
En la primera mitad del siglo XVII se construyó una obra de carácter público que se convirtió en un corral de comedias y, tras numerosas reformas y ampliaciones, trataron de adecuar su estructura de patio de comedias, que acabó siendo relevado por el Teatro Campoamor. En junio de 1792, el Ayuntamiento realizó una de las reformas más importantes hasta la fecha. Dirigida por el arquitecto Francisco Pruneda y Cañal, tenía como objetivo dejar la plaza como un lugar rectangular, abierto por cuatro entradas y con cuarenta departamentos para tiendas.
Las obras concluyeron sin que se siguiera el proyecto inicial, lo que hizo posible que existiesen varias alturas en la plaza. Los almacenes de las tiendas poco a poco fueron convirtiéndose en viviendas y varios edificios fueron modificados en el siglo XIX. La fuente actual, junto a las cocheras del Palacio del Duque del Parque, data del año 1657, aunque se restauró en 1988.
En la actualidad, cabe destacar que, a finales del siglo XX, la dirección General del Patrimonio Artístico realizó una restauración de la plaza. A pesar de los esfuerzos, esto no frenó el deterioro de la plaza, que culminó en 1996 con la decisión de su demolición, exceptuando la esquina donde está la sidrería Casa Ramón. Tras este derribo, la Plaza se vuelve a erigir y, en mayo de 1997, fue inaugurada por el alcalde Gabino de Lorenzo.