SALAMANCA

¿Por qué se llama Palacio de la Salina? La historia detrás de uno de los edificios más curiosos de Salamanca

Viajamos hasta Salamanca para conocer la sorprendente historia que esconde el precioso Palacio de la Salina.

Palacio de la Salina Imagen de Hugh Llewelyn from Keynsham, UK, licencia: CC BY-SA 2.0, via Wikimedia Commons

Es el momento más que perfecto para poner rumbo a una de las ciudades más bonitas y con más encanto de nuestro país. Hablamos, por supuesto, de Salamanca. Allí nos topamos con un gran número de construcciones y monumentos verdaderamente sorprendentes y espectaculares, como es el caso del Palacio de la Salina.

Se trata de una edificación erigida en el año 1538 en estilo plateresco con diversos elementos italianos. Es importante tener en cuenta que presenta una airosa fachada, patio con arcos, ménsulas de interés y varios capiteles. En el patio hay una galería sostenida por personajes atormentados, con una gran expresión y realismo. No podemos olvidar que el arquitecto que se encargó de su obra fue Rodrigo Gil de Hontañón.

Palacio de la Salina de Salamanca, a través de su historia

Para comenzar, debemos tener en cuenta que este palacio fue ordenado construir por Rodrigo de Messía Carrillo, que estaba casado con doña Mayor de Fonseca y Toledo, señores de La Guardia. Es por eso que esta construcción también es conocida como Palacio de don Rodrigo de Messía o de Fonseca.

Cabe destacar que, en el año 1549, el primogénito de este matrimonio, que era Gonzalo Messía Carrillo, heredó la mayoría de los bienes familiares. Aun así, la madre quiso legar a Juan Alonso de Fonseca, su segundo hijo, este palacio. De hecho, es muy posible que el hijo adoptase el apellido de la familia de su madre por este motivo. Por esta razón, en la fachada aparece el escudo de los Fonseca y, a su vez, la construcción es conocida como Palacio de Fonseca.

Palacio de la Salina, Salamanca | Imagen de Hugh Llewelyn from Keynsham, UK, licencia: CC BY-SA 2.0, via Wikimedia Commons

Pero, ¿a qué se debe lo de ‘La Salina’? A que, hasta 1870, fue sede del estanco de la sal y su disposición, abierta a la calle, demuestra que es una construcción erigida desde sus inicios para ser pública y no destinada a ser residencia. Por lo tanto, Juan Alonso de Fonseca era el concesionario del monopolio de la sal en Salamanca. Desde 1884, es sede de la Diputación Provincial después de que la institución comprase el edificio tres años antes.

La leyenda que esconde el Palacio de la Salina de Salamanca

Es importante tener en cuenta que existe una leyenda según la cual el arzobispo Alonso de Fonseca fue a Salamanca a un concilio diocesano, y lo hizo acompañado de su amante gallega Juana Pimentel ‘La Salina’. El obispo trató que diferentes familias nobles de la ciudad le ofrecieran cobijo durante la estancia, pero todos ellos le negaron la entrada en sus casas por su acompañante.

Visiblemente enfadado por la situación, el arzobispo decidió construir el Palacio de la Salina, y lo hizo con una decoración interior que representase a los principales nobles de Salamanca de una forma verdaderamente monstruosa. A pesar de todo, Alonso de Fonseca murió en 1534, tan sólo cuatro años antes de edificarse el palacio y el verdadero dueño no era otro que el ya mencionado Juan Alonso de Fonseca. Por lo tanto, de ese parecido de nombres, surgió la leyenda. ¡Muy curioso!