BARCELONA

Las Torres Venecianas de Barcelona iban a desaparecer tras la Exposición de 1929: así se salvaron

Viajamos hasta Barcelona para conocer la sorprendente historia que esconden sus Torres Venecianas, todo un símbolo de la Ciudad Condal.

Torres Venecianas de Barcelona Imagen de Didier Descouens, licencia: CC BY-SA 4.0, via Wikimedia Commons

En el cruce entre la avenida de la Reina María Cristina y la plaza de España de Barcelona se alzan dos torres gemelas que llevan casi un siglo dando la bienvenida a quien se dirige hacia Montjuïc. Estamos hablando, como no podía ser de otra forma, de las Torres Venecianas, bautizadas así por el parecido de su silueta con el campanile de San Marcos de Venecia. Eso sí, su función original nada tenía que ver con Italia, puesto que fueron concebidas como el acceso monumental al recinto de la Exposición Internacional de Barcelona de 1929.

En la actualidad, siguen cumpliendo un papel similar, ya que marcan la entrada al recinto ferial de Montjuïc que gestiona Fira Barcelona. Además, el paso del tiempo ha logrado que se conviertan en uno de los elementos más reconocibles del imaginario urbano de la ciudad.

Torres Venecianas de Barcelona, a través de su historia

Torres Venecianas de Barcelona | Pixabay

El origen de las torres se remonta a 1927, cuando la Junta Directiva de la Exposición Internacional convocó un concurso público para diseñar la entrada al recinto. El encargo recayó en el reconocido arquitecto Ramon Reventós que, por entonces, ya tenía varias obras iniciadas en el proyecto expositivo. Entre ellos, el restaurante de Miramar, el Teatro Griego y el Pueblo Español. Su propuesta fue aprobada a mediados de enero de 1928.

El plan de Reventós iba más allá de las dos torres, puesto que contemplaba una gran explanada situada frente a los palacios del Vestido y de Comunicaciones y Transportes, cerrada por una balaustrada que respetaba la forma de hemiciclo que dibujaban ambos edificios. Para decorarla encargó cuatro esculturas alegóricas, dedicadas a las Artes, la Industria, el Comercio y el Deporte, siendo obra de Carles Ridaura, Enric Monjo y Josep Viladomat. No podemos dejar de mencionar las escalinatas que resolvían el desnivel entre esa explanada y el resto de la plaza de España.

Las torres eran la pieza que remataba el conjunto y hacían de puerta principal. Su verticalidad rompía esa horizontalidad de los palacios vecinos y reforzaba visualmente el eje de la avenida de la Reina María Cristina, que conecta la plaza con el Palacio Nacional. Durante la Exposición no fueron solo un elemento decorativo, puesto que una de ellas concentraba los controles de los juegos de agua y luz de la Fuente Mágica, mientras que la otra albergaba las sirenas de aviso del recinto.

Torres Venecianas de Barcelona | Pixabay

El destino inicial de las torres era desaparecer una vez concluido el evento, pero finalmente se optó por conservarlas. Eso sí, no corrieron la misma suerte la balaustrada y las esculturas que las acompañaban, puesto que fueron retiradas a principios de los años 70 durante unas obras de reurbanización de la plaza.

Las torres sí han sido objeto de sucesivas intervenciones. En 1985 se llevó a cabo una primera restauración, centrada en reparar sus techos originales. Años más tarde, concretamente en 2009, una inspección municipal reveló un notable deterioro que obligó a instalar redes de protección en las partes altas para evitar desprendimientos. La solución definitiva llegó entre los años 2013 y 2014, con una rehabilitación integral que costó 472.000 euros.

Aquella restauración permitió, además, algo inédito. Y es que, en octubre de 2014, coincidiendo con el festival 48h Open House Barcelona, el interior de las Torres Venecianas de Barcelona se abrió al público por primera vez en su historia. Desde entonces, visitar su interior solo es posible una vez al año, con motivo de esa misma cita arquitectónica. ¡Muy curioso!