Esta escritora creció escuchando los cuentos de su abuela y los ha convertido en una fantasía infantil maravillosa
Sophie Anderson, traducida a más de veinticinco idiomas, regresa con El castillo de la magia enmarañada. Una aventura sobre una niña que se interna en una tierra mágica para salvar a su familia y, de paso, aprender a tener fe en sí misma.
Sophie Anderson
Traductor: Diego de los Santos
Ilustraciones: Saara Söderlund
Editorial: Errata Naturae
Año de publicación original: 2026
Qué maravilla supone coger un libro, abrirlo y meterse en él desde la primera página. Con El castillo de la magia enmarañada, por suerte, ocurre. Y digo por suerte porque no es muy común. Qué fascinante también cuando esto ocurre con un libro de fantasía porque estamos ante un universo inventado, todo es nuevo. Está todo por conocer.
Y, sin embargo, Sophie Anderson consigue algo que está al alcance de muy pocos autores de fantasía hoy día. Consigue que ese mundo nuevo sea familiar. Parece que llevas años oyendo hablar de él. Como si, hace mucho tiempo, un ser muy querido te lo hubiese contado en forma de cuento. Hay una razón muy sencilla para sentir eso al leer este libro. Y tiene que ver con una abuela llegada de Prusia a las costas de Gales.
Una abuela prusiana en Gales
Sophie Anderson creció en Swansea, en la costa galesa, escuchando los cuentos de hadas que le contaba su abuela. Tenía la cabeza llenita de leyendas eslavas: espíritus del agua, brujas que viven en casas con patas de gallina, pájaros de fuego, gigantes de piedra... Un folclore que no era ni el de su país ni el de su idioma, pero que se le metió dentro de tal manera que lleva unos cuantos años transformándolo en libros.
La obra de Anderson ha sido traducida ya a más de veinticinco idiomas y publicada en España por Errata Naturae
La obra de Anderson ha sido traducida ya a más de veinticinco idiomas y publicada en España por Errata Naturae. Esta galesa es hoy una de las voces más queridas de la literatura infantil. La chica que hablaba oso, su anterior novela publicada en nuestro país, ya dejaba entrever que estamos ante alguien que no escribe sobre el folclore eslavo. Escribe desde dentro del mismo. Es una diferencia enorme.
Ahora, El castillo de la magia enmarañada lo confirma y lo lleva un pasito más allá
El castillo Mila
Olia vive en el castillo Mila, una casa tan grande y tan llena de cúpulas, pasadizos y leyendas que podría decir, sin miedo a equivocarme, que es como un personaje más. Sus padres insisten en que la magia es cosa del pasado, un cuento para entretener a los niños. Pero su abuela nunca ha dejado de escucharla. Y Olia tampoco ha dejado de buscarla.
Una noche, una furiosa tormenta sacude el castillo y lo cambia todo. La magia, que lleva siglos aprisionada dentro de sus paredes, quiere escapar poniendo en peligro a la familia de Olia. Pero lo que la joven no sabe es que existe un mundo oculto, la Tierra de la Magia Prohibida, al que tendrá que viajar para solucionar el problema.
Vais a conocer a la mejor banda de secundarios que encontraréis en un libro infantil este año
La Tierra de la Magia Prohibida es un lugar creado por una antepasada de Olia en el que encerró toda la magia y sus criaturas para privarles de vivir en el mundo real, donde habían habitado en paz durante siglos. Ahora le toca a Olia reparar semejante injusticia. Pero no lo hará sola.
Feliks, un entrañable espíritu doméstico con forma de zorro, es el encargado de cuidar el castillo y será uno de sus mejores aliados en esta empresa. Junto a ellos vais a conocer a la mejor banda de secundarios que encontraréis en un libro infantil este año.
Lo que Anderson hace con el folclore eslavo es muy parecido a lo que Hayao Miyazaki hizo con el folclore japonés en Mi vecino Totoro o en El viaje de Chihiro. Se lo toma muy en serio. No lo usa como un decorado exótico, sino como un sistema de creencias coherente con sus propias reglas, su propia lógica y sus propios miedos.
Eso es lo que favorece que las criaturas mágicas de este libro no sean intercambiables con las de cualquier otra fantasía. Las rusalkas, las kikimoras o los vodyanoy tienen carácter, historia y motivaciones propias. Y tampoco hablamos del malo de turno. Digamos que es... un vecino complicado.
Nudos que deshacer
La metáfora central del libro es tan sencilla como poderosa. La magia lleva quinientos años enmarañada porque nadie se ha atrevido a deshacer esos nudos. Unos nudos que no son sólo hechizos. Son errores del pasado, secretos familiares y miedos muy humanos que, con el paso de los años, se han ido apretando y complicando solos.
Para salvar su hogar a sus seres queridos, Olia no solo tiene que ser valiente. Tiene que aceptarse y empoderarse
Para salvar su hogar a sus seres queridos, Olia no solo tiene que ser valiente. Tiene que aceptarse y empoderarse. Necesita tener fe en sí misma. Si a esta valiosa lección le añadimos otras como el cultivo de las amistades de siempre y de las nuevas, el amor por la familia y la empatía hacia los desfavorecidos, nos queda un libro infantil la mar de cuco con mensajes que no caducan nunca.
El castillo de la magia enmarañada es el tipo de novela que los adultos leemos a nuestros hijos en voz alta. Que se supone que es para ellos pero que también los disfrutamos tanto —o más— que ellos.
Tiene la estructura de aventura de Memorias de Idhún, de Laura Gallego, la calidez emocional de las mejores películas de Studio Ghibli y el regusto a cuento clásico que solo tienen los libros escritos de alguien que se aprendió estas historias de memoria antes siquiera de aprender a leer. Sophie Anderson escribe los libros que su abuela un día le susurró. Y eso, se nota en cada página.
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