El fenómeno japonés que está haciendo pensar a todo el mundo llega a España con 67 retos mentales
Hiroyuki Nomura era un joven sin trabajo ni perspectivas hasta que los acertijos de lógica le cambiaron la vida. Pienso, entonces puedo es su propuesta para que aprendamos a pensar creativamente.
Editorial: Temas de Hoy
Año de publicación original: 2025
Hay un momento del día, normalmente, a mitad de la tarde, en que nuestro cerebro empieza a funcionar en modo ahorro de energía. Dejamos de resolver problemas y empezamos a esquivarlos. Posponemos, delegamos... scrolleamos sin parar con el móvil.
Hiroyuki Nomura empezó a resolver acertijos de lógica y publicar sus razonamientos en un blog
Vivimos en la era en la que tenemos más información de toda nuestra historia y, paradójicamente, cada vez pensamos menos por nuestra cuenta. Las respuestas están a un golpe de búsqueda. La lógica, esa habilidad que no caduca y no depende de ningún algoritmo, está en peligro de extinción.
Experiencia propia
Hiroyuki Nomura lo sabe mejor que nadie. Y lo sabe por experiencia propia. En Japón existe una categoría social con nombre propio: NEET. Son las siglas de 'Not in education, Employment or Training'. Jóvenes sin trabajo, sin estudios y sin perspectivas claras de tenerlos.
Hiroyuki Nomura fue uno de ellos. Para ocupar el tiempo libre que le sobraba, empezó a resolver acertijos de lógica y a publicar sus razonamientos en un blog. Poco a poco fue mejorando.
Desarrolló la capacidad de no rendirse ante un problema, de analizar con calma, de llegar a conclusiones sólidas sin dejarse llevar por los atajos fáciles. Alguien del departamento de recursos humanos de una gran empresa multinacional encontró ese blog. Y le ofreció un trabajo.
Esta historia, que podría sonar a cuento motivacional para publicar en LinkedIn, es real. Y es el origen de Pienso, entonces puedo, un libro que en Japón se convirtió en un fenómeno editorial y que llega ahora a nuestro país. Nomura no escribe desde la teoría. Escribe desde la convicción de alguien que sabe, por haber vivido el antes y el después, lo que el pensamiento lógico puede hacer por una persona.
Despertar las mentes
El libro propone 67 retos de pensamiento lógico organizados para entrenar cinco capacidades distintas: pensamiento lógico, pensamiento crítico, pensamiento lateral, pensamiento panorámico y pensamiento multifacético. Y partimos de la base que ninguno de estos ejercicios requiere conocimientos previos ni habilidades matemáticas.
El libro propone 67 retos de pensamiento lógico organizados para entrenar cinco capacidades distintas
Lo que requieren es algo más difícil. No rendirse. Leer con atención. Resistir la tentación de adivinar a la primera y razonar despacio. Eso es precisamente lo que distingue otros libros de acertijos que pueblan las librerías.
No es un pasatiempo para matar el rato en el transporte público. Se parece más, en su filosofía, a lo que Edward de Bono planteaba con el pensamiento lateral en los años sesenta. La idea de que la mente puede entrenarse para atacar los problemas desde ángulos que el pensamiento convencional descarta demasiado rápido.
O los principios de Peter Drucker sobre las habilidades conceptuales que necesita cualquier persona para tomar mejores decisiones, que el propio Nomura cita como referencia.
"No lo sé"
Uno de los hallazgos más interesantes del libro es que no todos los acertijos tienen respuesta posible. Algunos están diseñados específicamente para que, como lectores, aprendamos a reconocer cuándo la información disponible no es suficiente para llegar a una conclusión. En un mundo que premia y castiga la duda, eso es casi subversivo y revolucionario.
Uno de los hallazgos más interesantes del libro es que no todos los acertijos tienen respuesta posible
Nomura convierte el "no lo sé" casi en una habilidad. En algo que hay que aprender a decir con la misma seguridad con la que se da una respuesta correcta. Pienso, entonces puedo no es un libro para terminar en una tarde. Ni en dos. Es un libro para tener cerca, para volver a él, para picarse con uno mismo. Y para recordar que el músculo más importante que tenemos no se ejercita en el gimnasio. Está entre las orejas. Y se oxida si no se usa.
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