Homero, Shakespeare y Stan Lee: los tres autores que más dinero le han dado a Hollywood en toda su historia

Cada vez que el cine da con la fórmula del éxito, tenemos que mirar a la literatura. Este verano, con más de 4.000 millones de euros recaudados entre 'La odisea' y 'Spider-Man: Brand new day', el ciclo vuelve a repetirse.

 |   | 16/09/2026

Llevan más de 4.000 millones de euros recaudados entre las dos. Gracias a ellas, este verano ha sido el más taquillero desde antes de la pandemia. Decían que el cine estaba muerto, pero solo estaba esperando a que la literatura lo rescatase, otra vez. 'La odisea' es una adaptación pantagruélica del poema de Homero. Christopher Nolan, el Rey Midas de Hollywood del siglo XXI, ha adaptado, a su manera, una obra con más de tres mil años de antigüedad.

Pero los clásicos siempre han formado parte del cine. Homero, Shakespeare, Jane Austen o Agatha Christie. 'West Side Story' trasladó Romeo y Julieta a Nueva York. 'El rey León' bebe de Hamlet y 'Ran' lleva El rey Lear al Japón feudal. Y no hablamos solo de libros per se. Hablamos de universos enteros. El señor de los anillos, Dune, Harry Potter, Parque Jurásico... Mundos imaginados y escritos que ahora son imágenes en movimiento y que forman parte de nuestros recuerdos más felices.

'La odisea' y 'Spider-Man: Brand new day' llevan más de 4.000 millones de euros recaudados entre las dos

Pero si hay un fenómeno literario que ha trascendido sus páginas para hacer rico a Hollywood, son los cómics. Spider-Man ya es más que un personaje. Ha sido el auténtico fenómeno de este verano recaudando más de 2.600 millones de euros recaudados en todo el mundo.

Los superhéroes gustan por lo arquetípico, por sus historias imposibles, más grandes que la vida. Quién no ha soñado alguna vez con ser Spider-Man, Superman o Lobezno. Este último es pura literatura. Porque, como las mejores novelas, es un personaje con claroscuros.

No es ni siquiera un héroe. Es como Frankenstein. Un monstruo. Un ser humano al que la ciencia ha convertido en un arma, que se rebela contra su destino y que intenta decidir quién va a ser. Si rascamos un poco, podemos ver reminiscencias de Colmillo Blanco, de Dr. Jekyll y Mr. Hyde, e incluso de Shogun.

Lobezno fue creado en las páginas de un cómic, como Spider-Man. Y fueron llevados al cine. Como La odisea. 3.000 años de literatura que siguen salvando a Hollywood.

Libro antes que peli

Todo esto no es casualidad. porque cuando Hollywood adapta una novela no solo compra una historia. Compra personajes que ya existen, conflictos que ya han demostrado funcionar y, en muchos casos, millones de lectores que conocen ese universo antes de que aparezca el primer tráiler.

Hollywood lleva más de un siglo mirando a las librerías

Es una estrategia tan vieja como el propio cine pero con un envoltorio nuevo. Porque Hollywood lleva más de un siglo mirando a las librerías. 'Drácula', 'Frankenstein', 'Lo que el viento se llevó', 'Ben-Hur', 'El padrino', 'Tiburón', 'El silencio de los corderos'... Buena parte de la historia del cine podría contarse siguiendo el rastro de las novelas que la precedieron.

Y funciona también al revés. Hay libros que hoy imaginamos casi inevitablemente con el rostro de sus actores. Para millones de espectadores, Harry Potter tiene las gafas y la cara de Daniel Radcliffe —si HBO no consigue lo contrario a partir de esta próxima navidad—. Gandalf habla con la voz de Ian McKellen y Hannibal Lecter tiene los ojos de Anthony Hopkins. La adaptación ya no es una simple traducción de un lenguaje a otro. Es una especie de segunda vida.

El negocio de no imaginar

El problema es que Hollywood no quiere arriesgar. Apuesta sobre seguro porque hacer una película cuesta cientos de millones de euros.

Las editoriales se han convertido, en cierta manera, en enormes fábricas de propiedad intelectual

Hay que convencer a inversores, estudios, distribuidores y espectadores. Y nadie puede garantizar un éxito. Pero una novela superventas, un cómic popular o una saga conocida ofrecen algo parecido a un seguro.

No garantizan nada, claro. Pero reducen el salto al vacío. Por eso también hemos visto cómo las editoriales se han convertido, en cierta manera, en enormes fábricas de propiedad intelectual. No se venden únicamente historias. Se venden mundos capaces de generar películas, series, videojuegos, juguetes, parques temáticos y hasta disfraces de Halloween.

Harry Potter no terminó cuando se cerró el último libro. El señor de los anillos tampoco desapareció cuando Frodo llegó al Monte del Destino. Y Marvel lleva décadas demostrando que un personaje puede saltar de una viñeta a una pantalla, de una pantalla a otra y volver a la viñeta sin perder su capacidad para generar dinero. El cine ya no adapta solamente libros. Adapta franquicias.

Todo se repite

Y quizá ahí está la paradoja. En plena crisis de espectadores, cuando las plataformas han cambiado nuestra manera de consumir películas y las salas han tenido que luchar por recuperar al público, la solución vuelve a estar en algo tan antiguo como contar una buena historia. Homero no tenía efectos especiales. Shakespeare no tenía IMAX. Jane Austen no podía imaginar una pantalla de 70 milímetros.

La solución está en algo tan antiguo como contar una buena historia

Stan Lee y Jack Kirby sí imaginaron superhéroes imposibles, pero tampoco podían saber cómo serían cuando llegaran a la pantalla. No necesitaban saberlo. Solo necesitaban crear personajes que quisiéramos seguir. Eso es lo que hace la literatura desde hace miles de años. Inventar mundos en los que queremos quedarnos un rato más.

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