MALAS PRÁCTICAS

Aparcar mal puede salir mucho más caro de lo que imaginas si además eres insolidario

Una multa de 50 euros puede acabar acercándose a los 300 euros si el coche es retirado por la grúa y permanece en el depósito.

Aparcar mal suele acabar en una multa, pero existen determinadas conductas que pueden tener consecuencias mucho más graves. Dejar el coche bloqueando un garaje, obstaculizando una zona con mucho tránsito o impidiendo el paso a personas con movilidad reducida puede provocar que la policía retire el vehículo y lo lleve al depósito.

De esta forma, a una multa que con pronto pago puede quedarse en 50 euros, habría que sumar el coste de la grúa y el tiempo que el coche permanezca en el depósito; es decir, que podemos estar hablando fácilmente de unos 300 euros.

Pero hay conductores que van todavía más allá y ocupan sin permiso plazas reservadas para personas con movilidad reducida. Esta práctica conlleva por sí sola una multa de unos 200 euros, pero utilizar un permiso que pertenece a otra persona puede acarrear consecuencias aún mayores e incluso la retirada de dicha autorización. Por si fuera poco, todavía existe una práctica más grave: falsificar estos permisos para poder estacionar en estas plazas sin recibir una sanción.

En este último caso, las consecuencias pueden ser importantes, ya que falsificar un permiso se considera falsedad documental. Esta conducta puede suponer multas de mayor cuantía y, al tratarse de un delito penal, incluso una pena de prisión. Por eso, lo que puede comenzar como un intento de evitar una multa por aparcar mal puede terminar teniendo consecuencias mucho más serias.