CONDUCIR SIN NAVEGADOR

El hábito que hemos perdido al conducir podría estar protegiendo el cerebro: los taxistas dan una pista sobre el alzhéimer

Un estudio con casi nueve millones de fallecidos ha encontrado una sorprendente relación entre los trabajos que exigen orientarse constantemente y una menor mortalidad por alzhéimer.

Google Maps, Waze y los navegadores del coche han conseguido que podamos atravesar una ciudad desconocida sin tener prácticamente idea de dónde estamos. Basta con seguir una línea, obedecer unas cuantas instrucciones y llegar al destino. Es tremendamente cómodo, pero también hemos dejado de hacer algo que nuestro cerebro llevaba toda la vida haciendo: construir su propio mapa del mundo que nos rodea.

Y resulta que utilizarlo podría ser más importante de lo que parece. Una investigación basada en casi nueve millones de fallecimientos ha encontrado algo sorprendente: entre todas las profesiones analizadas, los taxistas y los conductores de ambulancia estaban entre quienes presentaban una menor proporción de muertes atribuibles al alzhéimer.

GPS | Agencias

Los taxistas llevan décadas dando una pista

La relación entre orientación y cerebro no es nueva. Los famosos taxistas de Londres deben aprender una enorme red de calles y lugares de interés para superar The Knowledge, uno de los exámenes de orientación más exigentes del mundo.

Investigaciones realizadas mediante resonancia magnética ya habían descubierto que estos conductores presentaban diferencias estructurales en el hipocampo posterior, una región cerebral fundamental para la memoria espacial. Incluso se observó una relación entre los años dedicados a navegar por Londres y esos cambios.

Precisamente el hipocampo también es una de las áreas especialmente afectadas durante el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer. De ahí surgió una pregunta interesante: ¿podría ejercitar constantemente la navegación espacial estar relacionado de alguna manera con una menor mortalidad por esta enfermedad?

Navegador de vehículo | Pixabay

El dato sorprendente aparece al analizar casi nueve millones de personas

Investigadores analizaron los certificados de defunción de 8.972.221 personas fallecidas en Estados Unidos entre 2020 y 2022, clasificándolas en 443 profesiones. En el conjunto de la muestra, el alzhéimer aparecía como causa de muerte en el 3,88% de los casos.

Entre los 16.658 taxistas analizados, sin embargo, solamente 171 habían fallecido por esta causa: aproximadamente un 1,03%. Entre los conductores de ambulancia la proporción fue todavía menor, del 0,74% sin ajustar.

Lo realmente interesante es que el mismo patrón no apareció con tanta claridad entre otros profesionales del transporte. Conductores de autobús, pilotos de avión o capitanes de barco también pasan buena parte de su vida desplazándose, pero normalmente siguen rutas mucho más predecibles.

Taxistas y conductores de ambulancia, por el contrario, necesitan decidir constantemente por dónde llegar a un destino, recordar calles, buscar alternativas y actualizar mentalmente su posición.

Apple Maps | Unsplash

El enemigo no es Google Maps

Eso no significa que debas borrar mañana Google Maps del teléfono. El estudio es observacional y no permite afirmar que orientarse sin GPS prevenga el alzhéimer. Tampoco demuestra que utilizar un navegador aumente el riesgo de padecerlo. Pueden existir muchas otras diferencias entre profesiones que influyan en los resultados.

Pero sí plantea una cuestión interesante en una época en la que hemos externalizado buena parte de nuestra orientación espacial al teléfono. Incluso cuando conocemos perfectamente el camino, muchos conductores activamos automáticamente el navegador.

La solución tampoco pasa por conducir perdido ni por consultar un mapa mientras circulamos. De hecho, la propia DGT recuerda que manipular el teléfono mientras conducimos supone una importante distracción. Y los sistemas actuales siguen siendo extraordinariamente útiles para conocer tráfico, accidentes o carreteras cortadas.

Quizá haya una opción intermedia mucho más sencilla: mirar la ruta antes de salir, intentar comprender por dónde vamos y reservar el GPS para cuando realmente lo necesitamos. Algo parecido a lo que hacíamos antes de que una voz nos dijera en cada rotonda qué salida debíamos tomar.

Porque puede que recordar cómo llegar a casa sin preguntar al teléfono no sea únicamente una habilidad de otra época. También es una pequeña forma de obligar al cerebro a seguir haciendo un trabajo que, hasta hace muy poco, hacía todos los días.