DESDE EL 1 DE OCTUBRE
Aparcar con un SUV podría salir más caro: los ayuntamientos ya pueden diferenciar las tarifas de la zona azul
La reforma del Reglamento General de Circulación permite tener en cuenta el tamaño y la etiqueta ambiental del vehículo para fijar el precio del estacionamiento. No habrá una subida automática ni se aplicará por igual en todas las ciudades.
A la hora de aparcar en la calle, no solo podría importar cuánto tiempo dejas el coche en la zona azul, sino también qué coche conduces. Los vehículos más grandes podrían acabar pagando más por ocupar una plaza de estacionamiento regulado, mientras que los modelos con una clasificación ambiental favorable podrían beneficiarse de tarifas diferentes. La posibilidad está contemplada en la reforma del Reglamento General de Circulación que entró en vigor el pasado 1 de octubre.
El cambio abre una nueva vía para que los ayuntamientos adapten el coste del aparcamiento a las características de cada automóvil. La idea de fondo es que el espacio público es limitado y que no todos los vehículos ocupan el mismo volumen ni tienen el mismo impacto ambiental.
Sin embargo, conviene aclarar un punto importante: tener un SUV o un coche de grandes dimensiones no significa que haya que pagar más desde ahora. La normativa permite establecer diferencias, pero cada municipio deberá decidir si las aplica y de qué manera.
Los coches grandes, en el punto de mira
La modificación incorpora las dimensiones del vehículo y su clasificación ambiental entre los criterios que pueden utilizarse para calcular la tarifa del estacionamiento. De esta forma, un ayuntamiento podría diseñar un sistema que distinga entre coches compactos y automóviles de mayor tamaño, además de tener en cuenta su etiqueta de la DGT.
Por el momento, la norma no fija una longitud concreta a partir de la cual un coche deba pagar un recargo. Tampoco establece porcentajes de subida ni señala expresamente a los SUV como una categoría que tenga que abonar más por aparcar.
Eso deja un amplio margen de actuación a las administraciones locales, que tendrán que concretar las condiciones a través de sus ordenanzas. Por tanto, dos conductores con coches similares podrían encontrarse con tarifas diferentes dependiendo de la ciudad en la que estacionen.
La medida cobra especial relevancia en un mercado en el que los SUV han ganado protagonismo y las dimensiones medias de muchos vehículos han aumentado. En calles con plazas limitadas, los consistorios disponen así de una herramienta adicional para gestionar el espacio disponible.
Las etiquetas ambientales ya influyen en el precio
La diferenciación de tarifas por emisiones no es nueva. Algunas ciudades españolas ya aplican sistemas que premian a los vehículos menos contaminantes o penalizan a los que carecen de distintivo ambiental.
Madrid, por ejemplo, contempla ventajas para los vehículos con etiqueta Cero en su Servicio de Estacionamiento Regulado, mientras que otras categorías están sujetas a tarifas y condiciones diferentes. Barcelona también aplica precios distintos en función de la clasificación ambiental: en determinadas plazas de zona azul, las tarifas pueden variar entre los vehículos Cero Emisiones y aquellos que no tienen distintivo.
La novedad está en que el tamaño del automóvil se incorpora expresamente como otro factor que los municipios pueden considerar al establecer sus precios. Así, el coste de aparcar podría depender de una combinación de criterios, en lugar de calcularse únicamente por el tiempo de estacionamiento y la zona.
Más cambios en la regulación del aparcamiento
La reforma también contempla medidas relacionadas con la gestión de las plazas reguladas. Entre ellas figura la posibilidad de actuar sobre los vehículos que estacionen sin autorización o que permanezcan aparcados durante más de tres veces el tiempo abonado, además de establecer condiciones específicas para facilitar la subida y bajada de menores, personas mayores y ciudadanos con discapacidad o movilidad reducida.
En cualquier caso, el efecto práctico de estas novedades dependerá de cómo las desarrollen los ayuntamientos. La regulación estatal abre la puerta a nuevas fórmulas, pero no impone una tarifa única ni obliga a todos los municipios a cobrar más a los coches grandes.
Para los conductores, la consecuencia es clara: antes de dar por hecho que aparcar con un SUV será más caro, habrá que comprobar qué ordenanza aplica cada ciudad. La posibilidad legal existe, pero que termine reflejándose en el parquímetro dependerá de las decisiones de cada consistorio.