ALMUSSAFES, ENTRE EEUU Y CHINA
China acaba de dar luz verde al plan que puede salvar la fábrica española de Ford. EEUU ya está presionando para frenarlo
China da luz verde al plan de Ford y Geely para Almussafes, pero EEUU ya presiona para que la marca estadounidense rompa sus vínculos con China.
Cuando parecía que Ford Almussafes había encontrado por fin una solución para asegurar su futuro, ha aparecido un problema inesperado. La alianza entre Ford y Geely sigue avanzando y China acaba de dar vía libre a una operación clave para la fábrica valenciana. Pero, prácticamente al mismo tiempo, el Gobierno de Estados Unidos ha pedido a Ford que reduzca sus vínculos con las empresas chinas.
Y no se trata de una advertencia genérica. Washington ha mencionado expresamente el acuerdo con Geely para fabricar coches en Valencia. Almussafes se ha convertido así, casi sin pretenderlo, en una pequeña pieza de la enorme batalla industrial que mantienen Estados Unidos y China.
Geely pagará 221 millones por entrar en la fábrica española de Ford
El acuerdo entre Ford y Geely es mucho más profundo que un simple contrato para fabricar algunos coches. Ambas compañías crearán una nueva empresa conjunta que asumirá la gestión de la planta de Almussafes.
Ford conservará el 66% de esta sociedad y Geely tendrá el 34% restante, por el que el fabricante chino desembolsará 221 millones de euros. Eso supone valorar la nueva compañía en alrededor de 650 millones de euros.
La intención es que la sociedad empiece oficialmente a funcionar durante la primera mitad de 2027, una vez completadas todas las autorizaciones regulatorias, y que a partir de 2028 la fábrica valenciana produzca cinco modelos.
Es precisamente el plan del que ya hablamos cuando Ford y Geely anunciaron su alianza para Almussafes.
La fábrica mantendría el Ford Kuga y recibiría el futuro Bronco, pero posteriormente se incorporarían otros tres vehículos: dos modelos de Geely y un nuevo crossover multienergía de Ford.
Para Almussafes, el problema no es fabricar coches chinos: es no fabricar suficientes coches
La explicación de por qué Ford necesita a Geely se entiende viendo la situación actual de la fábrica. Almussafes tiene una capacidad potencial cercana a los 500.000 vehículos anuales, pero actualmente trabaja muy lejos de esas cifras.
En 2025 produjo alrededor de 100.000 coches y para 2026 se espera incluso quedar por debajo de las 90.000 unidades. Actualmente el Kuga es prácticamente el único modelo que sostiene su producción mientras la plantilla continúa atravesando periodos de regulación temporal de empleo.
Por eso Geely encaja tan bien en la ecuación. Ford tiene una fábrica preparada para fabricar muchos más coches de los que fabrica actualmente y Geely necesita aumentar su capacidad industrial dentro de Europa.
Además, la marca china ya está creciendo con fuerza en nuestro mercado. Geely ya comercializa en España modelos como el E5 eléctrico y pretende convertir Europa en uno de sus principales mercados internacionales.
Pero Estados Unidos acaba de poner el acuerdo en el punto de mira
El problema llega desde Washington. El secretario de Transporte estadounidense, Sean P. Duffy, ha enviado una carta al consejero delegado de Ford, Jim Farley, en la que muestra su preocupación por la creciente relación de la compañía estadounidense con empresas chinas.
Entre los casos citados aparecen la utilización de tecnología de baterías de CATL, la fabricación de determinados modelos Lincoln en China y, expresamente, la nueva alianza de Ford con Geely para producir vehículos eléctricos y electrificados en Valencia.
La Administración estadounidense considera que este tipo de acuerdos puede aumentar la dependencia de Ford respecto a tecnología y compañías de un país al que Estados Unidos considera un competidor estratégico.
La petición política es clara: Ford debería reducir esos vínculos y apostar por una mayor autosuficiencia industrial y tecnológica estadounidense.
Eso no significa que EEUU pueda cancelar el acuerdo de Almussafes
Y aquí conviene hacer una distinción importante. Estados Unidos está presionando a Ford, pero eso no significa que el Gobierno estadounidense haya paralizado la operación ni que pueda ordenar directamente el cierre de una sociedad industrial establecida en España.
A día de hoy, Ford tampoco ha anunciado ningún cambio en sus planes para Almussafes.
De hecho, la compañía estadounidense ha defendido públicamente sus inversiones industriales y ha respondido a las críticas recordando el peso que mantiene su producción en Estados Unidos.
Por tanto, el proyecto valenciano continúa adelante. Pero la situación demuestra hasta qué punto el automóvil ha dejado de ser únicamente una cuestión empresarial.
Almussafes está ahora en medio de una guerra industrial mucho más grande
Lo paradójico es que Ford y Geely se necesitan por razones completamente diferentes.
Ford necesita llenar una fábrica capaz de producir cientos de miles de vehículos y garantizar trabajo durante la transición hacia el coche eléctrico. Geely quiere fabricar dentro de Europa para crecer en el continente y reducir su dependencia de las exportaciones desde China.
Industrialmente, el acuerdo tiene mucho sentido para ambas compañías.
Precisamente por eso preocupa en Washington.
Estados Unidos no quiere que sus fabricantes dependan cada vez más de compañías chinas ni que las alianzas de grupos estadounidenses faciliten todavía más la expansión internacional de una industria china que ya compite de tú a tú con los grandes fabricantes occidentales.
Y en medio de todo ello se encuentra una fábrica valenciana que llevaba años esperando nuevos modelos.
Después de mucho tiempo buscando una solución para Almussafes, Ford parece haberla encontrado. La cuestión ahora es si la creciente tensión política entre Estados Unidos y China permitirá que ese plan se desarrolle con la tranquilidad que esperaba la fábrica española.