RECOMENDACIÓN DE TRANSPORT & ENVIRONMENT

¿Depósitos de gasolina de solo 15 litros? La propuesta que quiere cambiar los híbridos enchufables

La idea busca que los conductores utilicen más la batería y menos el motor de gasolina. Transport & Environment plantea limitar el depósito y aumentar la autonomía eléctrica.

Los híbridos enchufables prometen combinar lo mejor de dos mundos: circular a diario en modo eléctrico y disponer de un motor de gasolina para los viajes largos. Pero hay un problema que cuestiona esa ventaja: una parte de sus propietarios apenas conecta el coche a la red y termina utilizando el motor de combustión durante buena parte de sus desplazamientos.

Para corregir esa situación, la organización europea Transport & Environment (T&E) propone una solución que cambiaría de forma importante el diseño de estos vehículos: limitar sus depósitos de gasolina a 15 litros.

La idea ha vuelto a ganar visibilidad estos días, aunque conviene aclarar un aspecto fundamental. No se trata de una obligación aprobada por Bruselas ni de una norma que vaya a entrar en vigor de forma inminente. Es una de las recomendaciones de T&E para mejorar el rendimiento ambiental de los híbridos enchufables y orientar las políticas de apoyo hacia los modelos que realmente reduzcan sus emisiones.

La Comisión Europea sí está revisando la regulación de CO₂ de los automóviles, pero su paquete para el sector presentado en diciembre de 2025 no establece un límite de 15 litros para los depósitos.

Los híbridos enchufables emiten mucho más de lo que prometen

El origen de la propuesta está en la diferencia entre las cifras de homologación y el uso real. Según el análisis de T&E de los datos de la Agencia Europea de Medio Ambiente, los híbridos enchufables matriculados en 2024 emitieron en carretera casi seis veces más CO₂ del que reflejaban sus valores oficiales.

En promedio, sus emisiones reales fueron solo un 14% inferiores a las de los coches convencionales de gasolina o diésel y los híbridos no enchufables, pese a que la homologación apuntaba a una reducción mucho mayor.

La organización calcula también que apenas el 27% de los kilómetros recorridos por estos vehículos se realizan exclusivamente con electricidad. Además, incluso durante parte de los trayectos en los que interviene el sistema eléctrico, el motor de combustión sigue funcionando. El resultado es que algunos conductores aprovechan mucho menos de lo previsto la batería que llevan a bordo.

El problema no es que la tecnología híbrida enchufable sea incapaz de circular sin gasolina, sino que su eficiencia depende en gran medida de cómo se utiliza. Si el propietario no recarga la batería con frecuencia, el coche acaba arrastrando el peso de dos sistemas de propulsión sin sacar todo el partido al eléctrico. Y el consumo real se aleja de las cifras que suelen utilizarse para comparar modelos.

Un depósito pequeño para obligar a enchufar el coche

La propuesta de T&E va más allá de reducir el depósito. La entidad defiende que los futuros híbridos enchufables mejoren también su autonomía eléctrica y su capacidad de recarga.

Entre sus recomendaciones figuran alcanzar al menos 200 kilómetros de autonomía eléctrica real en el horizonte de 2030, disponer de carga rápida en corriente continua por encima de 100 kW y contar con un motor eléctrico cuya potencia sea, como mínimo, tres veces superior a la del motor de combustión.

El depósito de 15 litros actuaría como un incentivo para conectar el coche a la red con mayor frecuencia. Con menos gasolina disponible, los conductores tendrían que recurrir antes a un punto de recarga si quieren evitar las visitas continuas a la estación de servicio. La medida pretende cambiar los hábitos de uso, no simplemente reducir unos litros de combustible por razones de peso.

La propuesta contrasta con la evolución de algunos modelos que buscan ofrecer una autonomía total muy elevada mediante baterías recargables y depósitos generosos. En su información sobre esta tendencia, El Debate cita ejemplos como el BYD Seal U, con un depósito de 60 litros, y el Yangwang U8, con 75 litros.

Estas capacidades permiten prolongar los recorridos sin parar a repostar, pero también hacen posible utilizar durante más tiempo el motor de gasolina sin necesidad de enchufar el vehículo.

Menos peso, pero también menos libertad en los viajes

Reducir la capacidad del depósito tendría un efecto adicional: disminuir el peso del combustible que transporta el coche. La gasolina pesa alrededor de 0,74 kilogramos por litro, por lo que pasar de un depósito de 50 litros a uno de 15 permitiría llevar hasta unos 26 kilos menos de combustible cuando ambos estuvieran llenos. La reducción exacta dependería de la capacidad original y de la cantidad repostada.

Menos peso puede ayudar a reducir el consumo y el desgaste de algunos componentes, aunque el efecto de esa diferencia no debe exagerarse frente al peso total del vehículo. El cambio más relevante sería práctico: el conductor tendría menos autonomía disponible con el motor térmico y necesitaría planificar mejor sus recargas y repostajes.

La medida también plantea dudas. Un depósito pequeño no garantiza que el usuario enchufe el coche: si no dispone de un punto de recarga en casa o en el trabajo, o si la infraestructura pública resulta insuficiente, podría limitarse a repostar más a menudo.

Por eso T&E vincula la reducción del depósito a una mayor autonomía eléctrica y a una recarga más rápida, en lugar de plantearla como una solución aislada.

¿Puede Bruselas convertirlo en una obligación?

Por ahora, los conductores no tienen que preocuparse por un cambio inmediato en la capacidad de los depósitos. La propuesta de T&E no es legislación europea y no obliga a los fabricantes a modificar sus modelos actuales.

Para que una restricción de este tipo llegara a aplicarse de forma generalizada tendría que incorporarse a una normativa o a los criterios regulatorios correspondientes, algo que no figura como obligación aprobada en la información oficial consultada.

La Comisión Europea sí mantiene abierto el debate sobre cómo reducir las emisiones del transporte y cómo adaptar los objetivos a la situación de la industria.

En el paquete automovilístico presentado en diciembre de 2025 propuso flexibilizar la forma en que los fabricantes cumplen los objetivos de CO₂ a partir de 2035, con una reducción del 90% de las emisiones de escape y compensaciones para el 10% restante mediante acero de bajas emisiones producido en la UE o combustibles renovables contemplados en la propuesta. Ese debate regulatorio es distinto de la recomendación de limitar los depósitos.

La cuestión de fondo es cómo conseguir que las emisiones declaradas de los híbridos enchufables se parezcan más a las que generan en carretera. Reducir el depósito a 15 litros sería una forma contundente de empujar a los conductores hacia la recarga, pero su eficacia dependería de que los coches ofrecieran suficiente autonomía eléctrica y de que cargar resultara sencillo.

De momento, la idea está sobre la mesa como propuesta de una organización ecologista, no como una nueva obligación de Bruselas.