DE LA PARRILLA AL COCHE
La difícil situación de los carburantes en este país está haciendo que se vuelva a métodos más tradicionales para llenar el depósito de los vehículos.
El problema con el suministro de combustible que proviene de Estados Unidos, sumado al elevado precio del mismo, está obligando a los cubanos a buscar soluciones creativas para poder rellenar el depósito de sus vehículos.
La solución que han encontrado para este problema, si bien nunca se había utilizado en este país, lo cierto es que es un método que en España se utilizaba mucho en tiempos de la Guerra Civil.
La escasez de recursos durante esta época hizo que los abuelos y los padres de muchos tuvieran que alimentar los motores de sus coches a base de carbón. Estos coches eran conocidos aquí como coches de gasógeno, y en Cuba, ya están haciendo acto de presencia.
A pesar de que pueda parecer un sistema incluso más complejo que el que tiene un coche de gasolina al uso, lo cierto es que es más simple de lo que parece. Se trata de una pequeña caldera que se encarga de quemar el carbón y que utiliza el gas que este genera como combustible.
Una solución barata e ingeniosa, aunque con ciertas limitaciones. La potencia de los coches propulsados gracias al carbón es significativamente menor al de un gasolina o diésel, ya que apenas pueden superar los 80 km/h.