SUBIDA DE PRECIO

La guerra ya no solo afecta al combustible: tu próximo coche podría costar 1.000 euros más

La subida del aluminio, el acero, los plásticos y el caucho ya empieza a preocupar a la industria del automóvil. Y los fabricantes temen que el impacto acabe trasladándose al precio final de los coches.

Fábrica de Audi en ChinaCentímetros Cúbicos

Cuando se habla de conflictos en Oriente Medio, la mayoría de personas piensa automáticamente en el precio del combustible. Pero esta vez el problema empieza a ir mucho más allá. La tensión en la región ya está afectando directamente a algunas de las materias primas más importantes para fabricar coches, y eso podría terminar encareciendo tanto los modelos eléctricos como los de combustión.

La situación preocupa especialmente por el impacto sobre las cadenas de suministro globales y por la importancia estratégica del estrecho de Ormuz, una de las rutas comerciales más sensibles del planeta para la industria energética y de materiales.

Fábrica de coches | EP

El aluminio ya se ha disparado y los coches modernos dependen muchísimo de él

Uno de los materiales más afectados es el aluminio. Según diferentes informes industriales, su precio se ha disparado más de un 20% en algunos mercados asiáticos desde finales de febrero debido a problemas de suministro y daños en determinadas infraestructuras relacionadas con la producción.

Y eso tiene consecuencias directas para el automóvil moderno. El aluminio está presente en llantas, paneles de carrocería, componentes estructurales y piezas mecánicas. Pero además se ha convertido en un material todavía más importante en los coches eléctricos, donde reducir peso resulta clave para mejorar autonomía y eficiencia.

Cuanto más eléctrico y tecnológico es un coche, más dependencia suele tener de materiales ligeros y caros.

Fábrica BMW | Europa Press

El problema ya no es solo el petróleo

La situación afecta también a los plásticos derivados del petróleo utilizados en salpicaderos, molduras, paragolpes o revestimientos interiores. Algunos fabricantes de materias primas ya han aplicado subidas cercanas al 30% en materiales como el polietileno o el polipropileno.

Y al mismo tiempo empiezan a subir otros elementos fundamentales para el automóvil moderno, como el acero o el caucho utilizado en neumáticos.

En otras palabras: incluso los coches eléctricos siguen dependiendo enormemente de materiales vinculados directa o indirectamente al petróleo y a las cadenas energéticas globales.

Eso rompe una idea bastante extendida. Mucha gente asocia el coche eléctrico con una menor dependencia del petróleo, pero la realidad industrial es mucho más compleja.

Fábrica Mercedes | Mercedes

Los fabricantes ya temen subidas importantes en el precio final

La gran preocupación ahora mismo es cuánto tiempo puede mantenerse esta situación. Porque si los problemas logísticos y las tensiones geopolíticas continúan, muchas marcas podrían acabar trasladando parte de esos costes al comprador.

Algunos analistas del sector ya hablan de posibles aumentos de entre 600 y 1.000 euros por vehículo durante los próximos meses o el próximo año.

Y el problema afectaría prácticamente a todo el mercado. Desde utilitarios pequeños hasta SUV eléctricos de gran tamaño.

Además, los fabricantes no solo afrontan materias primas más caras. También están aumentando los costes energéticos, el transporte marítimo y determinados procesos industriales clave para la producción.

Fábrica de coches | Anfac

El coche eléctrico también tiene un nuevo problema

Paradójicamente, el aumento del precio del combustible está ayudando a que muchos compradores vuelvan a mirar hacia los coches eléctricos. Pero al mismo tiempo, esos mismos eléctricos utilizan enormes cantidades de aluminio, materiales ligeros y componentes cuyo coste también está creciendo rápidamente.

Eso significa que la industria podría enfrentarse a un escenario complicado: más interés por el coche eléctrico justo cuando fabricar uno empieza a resultar más caro.

Y ahí aparece uno de los mayores problemas de la automoción moderna. La industria lleva años intentando reducir costes para hacer que el coche eléctrico sea más accesible. Pero conflictos geopolíticos como este demuestran hasta qué punto el automóvil actual depende de una cadena global extremadamente frágil.

Porque lo que empezó como una crisis energética ya empieza a convertirse en un problema de fabricación a escala mundial.

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