SEGURAMENTE NO ACIERTES
Los nuevos GLS y Clase A de Mercedes-Benz esconden secretos exclusivos. Sigue leyendo.
Cuando te subes a un Mercedes-Benz moderno te esperas pantallas infinitas y materiales de primera, pero el verdadero lujo de nuestra época se esconde en otra parte. Los de Stuttgart ha integrado en sus últimos modelos algunas funciones que son más que curiosas y que se enfocan en cosas tan aparentemente superfluas como el tacto de los aireadores. Son esos detalles de ingeniería que marcan la diferencia entre un coche premium y uno que simplemente quiere parecerlo.
Prepárate para mirar tu Mercedes con otros ojos, porque es muy probable que tu coche te esté enviando señales que hasta ahora habías pasado por alto.
El sistema más espectacular se encuentra en la consola central del imponente Mercedes GLS. Lo que hay allí no son simples huecos para dejar botellas, sino posavasos térmicos que usan la tecnología de la iluminación ambiental para comunicarse contigo. Además, cuando activas la función de refrigeración para mantener tu refresco frío, el anillo LED que rodea el posavasos cambia instantáneamente a un azul glacial intenso. Y si, por el contrario, decides usar la placa térmica para que tu café no se quede helado durante el viaje, el habitáculo se tiñe de un rojo fuego que advierte de la temperatura del compartimento para que no te dejes la piel.
Lo brillante es que integra el sistema MBUX con el hardware térmico del coche para que la luz ambiental de Mercedes deje de ser un adorno más y se convierta en una herramienta funcional.
La rapidez de respuesta y la intensidad del color, que se sincroniza con el resto de la iluminación del habitáculo son dos detalles más que lo hacen atractivo porque si tienes configurado un ambiente relajante, el contraste del rojo o el azul en la consola central crea un efecto visual muy sofisticado que resalta la tecnología del coche.
Si nos vamos al pequeño de la familia, el Clase A, el secreto no es térmico, sino puramente artesanal y visual, porque Mercedes ha querido premiar a los dueños del compacto más tecnológico con un detalle que solo se ve si te acercas lo suficiente. Es una estrella diminuta grabada en los reguladores de las salidas de aire. en el centro de las turbinas de ventilación, donde ajustas el flujo de aire. El emblema de la marca aparece de forma casi microscópica para darte esa sensación de detalle prémium que incluso el comprador del modelo de acceso se merece.
Este acabado, que es un guiño a la alta relojería, se ha refinado para que el tacto sea más metálico y premium y contraste con los plásticos de otros competidores del segmento.
No afecta a la climatización ni a la potencia del motor, pero aporta la satisfacción de saber que tu coche tiene detalles ocultos que no todo el mundo conoce. Es la firma de una marca que sabe que el verdadero lujo se revela poco a poco.