NUEVA TECNOLOGÍA EN DESARROLLO
El objetivo de las futuras baterías de Nissan no estaría solo en la capacidad de carga. Una interesante propuesta para quienes disfrutan de la dinámica de conducción.
¿Si combinamos la tecnología avanzada del Porsche Cayenne con la del sistema Cell-to-body de BYD? Eso parece haberse planteado Nissan, de acuerdo a lo que tiene en mente para sus futuros coches eléctricos. Y lo que tiene en mente va más allá de la propuesta del fabricante alemán. También de lo desarrollado por la marca china. Es, de hecho, similar al esquema de batería integrada al chasis de la marca china, pero aporta una utilidad que podría sentar un nuevo precedente para el futuro. Por qué no, para el futuro del SUV Nissan Ariya, uno de los eléctricos más vendidos de España.
La rigidez y la reducción del balanceo de la carrocería ya habían sido atendidas por los casos mencionados, y ahora la firma japonesa se adentra en la materia sacando a las baterías eléctricas un provecho de momento inexplorado: hacer que influyan directamente en la distribución de peso.
Porsche aplica una unidad electrohidráulica de motor-bomba a sus amortiguadores en sustitución de las barras estabilizadoras, mientras que BYD acumula experiencia con su sistema de batería dentro del bastidor, pero Nissan quiere que las baterías del futuro no solo se integren a este, sino que trabajen de manera adaptativa.
Un sistema que consiste en baterías móviles, revelado días atrás mediante una patente publicada por CarBuzz. Incorporadas a la estructura, estas baterías actuarían en función de lo que una serie de componentes clave –a saber: sensores de peso, acelerómetro, cámaras y giroscopios– ordenaría a unos motores eléctricos, encargados éstos de sacar a las baterías de la tradicional quietud. De acuerdo a las necesidades de la conducción, las baterías se desplazarían tanto longitudinal como transversalmente, tomando injerencia en la distribución y mejorando así la dinámica.
Esto implicaría un paso adelante en los futuros eléctricos de Nissan e, insisto, instalaría de aquí en más la expectativa en modelos como el Nissan Ariya. En el plano general, solucionaría el dilema del excesivo peso que una batería de gran tamaño y capacidad le significa a un EV, tomando control de ese peso y usándolo a su favor. Haciendo de esa debilidad una fortaleza, en resumidas cuentas.
¿Pero qué hay de lo particular? Digamos que estas intenciones de baterías móviles representaría una ventaja para los futuros eléctricos deportivos, dada la importancia de la estabilidad y la adecuada distribución de peso para un coche de alto rendimiento en los pasos por curva a velocidades considerables. Al respecto, ya se especula con que podría ser el Nissan Skyline en desarrollo una mula de pruebas para esta tecnología.