MENOS PARA PAGAR MENOS
Opel ha descubierto cómo volver a fabricar coches baratos: menos pantallas, cambio manual y llantas de acero
Opel rebaja el precio del Frontera con una versión Start de 100 CV que apuesta por el cambio manual, las llantas de acero y un equipamiento mucho más sencillo.
Quizá la solución para volver a tener coches nuevos baratos no consista en inventar una nueva batería, una plataforma revolucionaria o fabricar al otro lado del mundo. Opel acaba de probar una fórmula bastante más sencilla: quitar cosas. El nuevo Frontera Start renuncia a parte del equipamiento que hemos terminado dando por hecho en cualquier coche moderno y, a cambio, reduce significativamente su precio.
El resultado es un SUV familiar de 4,38 metros que en Alemania cuesta 21.990 euros. Todavía no existe un precio confirmado para España, pero la propuesta es especialmente interesante porque devuelve a un coche nuevo algunos elementos que parecían condenados a desaparecer de los catálogos.
Un cambio manual y tu propio móvil en lugar de otra pantalla
La principal novedad está bajo el capó. Opel incorpora al Frontera un motor 1.2 turbo de gasolina de 100 CV y 205 Nm, asociado a una caja de cambios manual de seis velocidades. No tiene sistema microhíbrido, ni cambio automático electrificado, como sucede con los Frontera Hybrid que conocemos hasta ahora.
Es una fórmula mucho más sencilla y que además recupera una combinación cada vez menos habitual en los SUV nuevos: gasolina y cambio manual. Homologa alrededor de 6 l/100 km según la configuración, por lo que no es tan eficiente como las versiones híbridas, pero su argumento está en otro sitio: reducir el coste de entrada.
Y Opel no se ha quedado únicamente en el motor. El acabado Start prescinde de una pantalla táctil multimedia tradicional. En su lugar encontramos una estación para colocar el smartphone, que permite utilizar el teléfono para música y otras funciones y se combina con mandos en el volante, Bluetooth y altavoces delanteros.
Eso no significa que el salpicadero se haya quedado completamente analógico. Sigue existiendo una pantalla de 10 pulgadas para la instrumentación, pero desaparece uno de los elementos que más ha proliferado en los coches durante los últimos años: una segunda gran pantalla central.
Las llantas de acero también han vuelto
El exterior tampoco intenta disimular que estamos ante la versión económica. El Frontera Start utiliza llantas de acero negras de 16 pulgadas parcialmente cubiertas. Es una imagen que hace no tantos años era habitual en cualquier acabado básico y que prácticamente había desaparecido de los SUV modernos.
También se simplifican otros elementos de confort. No hay climatizador automático, sino aire acondicionado convencional, y algunos detalles presentes en acabados superiores desaparecen. Aun así, Opel mantiene elementos importantes, como los faros LED y los sistemas de asistencia a la conducción exigidos actualmente.
La idea recuerda mucho más al concepto tradicional de “versión de acceso” que a los acabados básicos actuales, que suelen incorporar casi el mismo despliegue tecnológico que los superiores. Curiosamente, el propio Opel Frontera ya destacaba por ofrecer mucho espacio por un precio contenido. Ahora la marca lleva esa filosofía todavía más lejos.
Un SUV familiar barato sin reducir el coche
Lo llamativo es que Opel no ha utilizado la solución habitual de abaratar construyendo un vehículo más pequeño. El Frontera sigue midiendo 4,385 metros y mantiene un maletero de 460 litros, ampliable hasta aproximadamente 1.600 litros abatiendo los asientos traseros. Es decir, continúa siendo un coche con dimensiones perfectamente válidas para una familia.
Lo que se reduce no es tanto el tamaño como la complejidad. Y precisamente por eso este Frontera resulta interesante en un mercado en el que la propia gama Frontera nació apostando por la electrificación, inicialmente con versiones híbridas y eléctricas.
Por ahora los 21.990 euros corresponden al mercado alemán y Opel todavía no ha comunicado cuánto costará esta versión en España ni si llegará exactamente con el mismo acabado. Pero el movimiento deja una conclusión interesante: quizá para volver a hacer coches asequibles no haga falta añadir más tecnología. A veces basta con preguntarse cuánta de la que ya tenemos es realmente imprescindible.